|
Lecturas del
Ibermundo

Pequeña
biblioteca comentada
|
Aquí vamos
apuntando notas sobre algunas narrativas recién
leídas. Esperamos que te sirvan o que te diviertan.
Alegre,
Manuel. O homem do país azul
Alvarez,
Julia. In the Time of
the Butterflies
Baricco, Alessandro. Seda
Benedetti, Mario. La
vecina orilla
Boyle, T. Coraghessan. Tortilla Curtain
Bucay, Jorge. Cuentos
para pensar
Cela, José Camilo. La colmena
Cercas, Javier. Soldados de Salamina
Cervantes S., Miguel de. Don
Quijote de la Mancha
Coelho,
Paulo. O Alquimista
(en portugués)
Compán, Salvador. Cuaderno
de viaje
Cortázar, Julio. Libro de Manuel
Chacón,
Dulce. La voz dormida
Chambers, Aidan. Postales desde tierra de nadie
Delibes, Miguel. El camino
Dai Sijie, Balzac y la joven costurera china
Delibes, Miguel. La
hoja roja
Díaz
Domínguez, Carlos. Los impares de Sagasta
Dueñas, María. El tiempo entre costuras
Durón, Rodolfo. Aventuras
galantes ...
Eslava Galán, Juan.
En Busca Del
Unicornio
Eslava
Galán, Juan. La mula
Flaubert,
Gustave. Madame Bovary
Fontanarrosa, Roberto. El Rey de la milonga
Fuentes, Carlos. Las buenas conciencias
Fuentes, Carlos. La muerte de Artemio Cruz
García
Márquez, Gabriel.
Cien
años de soledad
García Márquez, Gabriel. Del amor y otros demonios
García
Márquez, Gabriel.
Memoria de mis putas tristes
González
Ledesma, Francisco. Crónica
sentimental…
Gordon, Noah. El médico
Greene, Graham. El tercer hombre
Jarnés, Benjamín. Elogio de la impureza
Khadra, Yasmina. Las golondrinas de Kabul
Laforet, Carmen. Nada
Landero, Luis. El
guitarrista
Mankell, Henning. La quinta mujer
Marai, Sándor. El
último encuentro
Martín,
Luis G. El
alma del erizo
Martín Moreno, Francisco. México negro
Martínez,
Tomás Eloy. Santa
Evita
Mateo, Andrés L. La balada de Alfonsina
Bairán
Muñoz
Molina, Antonio. El jinete
polaco
Muñoz Molina, Antonio. Plenilunio
Neuman,
Andrés. El último momento
Neuman, Andrés. La
vida en las ventanas
Ortiz, Lourdes. La fuente de la vida
|
Palma,
Félix J. El mapa del tiempo
Payá
Beltrán, José. Destilando fantasmas
Pérez Galdos, Benito. Misericordia
Pérez-Reverte, Arturo. Cabo Trafalgar
Pérez-Reverte, Arturo y Carlota. El Capitán Alatriste
Petrushévskaia, Liudmila. Érase
una vez…
Pitol, Sergio. Los mejores cuentos
Poe, Edgar Allen. El gato negro
Puchol, V. Alguién
soñó sobre una piel de toro
Racionero,
Luis. La sonrisa de la Gioconda
Reverte, Javier. El médico de Ifni
Rivas, Manuel. Los libros arden mal
Rivera, José Eustasio. La vorágine
Romero, Felipe. El segundo hijo del
mercader de sedas
Ruiz Zafón, Carlos. La sombra del viento
Rulfo, Juan. Pedro Páramo
Sabato, Ernesto. El túnel
Sabato, Ernesto. Claves políticas
Salinger, J. D. El guardián entre el
centeno
Sampedro, José Luis. El amante lesbiano
Sánchez
Ferlosio, Rafael. El Jarama
Santos, Luis R. Tienes que matar el perro
Schwartz, Fernando. El desencuentro
Saramago, José. La balsa de piedra
Saramago,
José. Ensayo sobre la lucidez
Strejilevich,
Nora. Una sola muerte numerosa
Trapiello, Andrés. Los amigos del crimen perfecto
Vargas, Fred. El hombre de los
círculos azules
Vargas Llosa, Mario. Los
cachorros
Vargas Llosa, Mario.
La
Fiesta del Chivo
Vargas Llosa, Mario.
Historia
de Mayta
Vargas Llosa, Mario.
Pantaleón y las
visitadoras
Vázquez, Juan Gabriel. El ruido de las cosas al caer
Vázquez, Lourdes. La estatuilla
Viciana
Martínez-Lage, Alfonso. Bajo el ciprés
Viciana Martínez-Lage, Alfonso. El engaño
del general
Viciana
Martínez-Lage, Alfonso. La cólera de Tanit
Vila-Matas, Enrique. Dublinesca
Waltari,
Mika. El ángel
sombrío
Yourcenar, Marguerite. Memorias de Adriano
Teatro
Beckett, Samuel. Esperando a Godot
Buero Vallejo, Antonio. El
concierto de San Ovidio / El tragaluz
Ford, John. Adios, hermano
cruel ('Tis pity she's a whore)
Guerra, Ruy y Gabriel García Márquez. La bella palomera
Molina, Tirso
de. Don Gil de las
calzas verdes
Rojas,
Fernando de. La Celestina
Weiss, Peter. Marat-Sade
|
(Amigos
portugueses, perdonadme
por escribir en español; disfruto la lectura de vuestra
bella lengua,
pero no me atrevo a escribirla)
"El
hombre del
país azul" es el héroe revolucionario que todos
nosotros
— los de la generación de Manuel Alegre (n. 1936)
y con
preocupaciones por la justicia social — nos
imaginábamos.
Lo que él (el "homem"
de este cuento) llama el "país azul" es cualquier lugar
donde se
vislumbra la posibilidad de realizar la revolución. Como el
narrador del relato que de este título, todos
creíamos
ver semejante figura en todas partes — ya sea en Montevideo,
entre los Tupamaros; an Angola en el MPLA (especialmente relevante para
los portugueses); en Argelia en el FLN de los años '50; en
Indochina, Cuba, Sudáfrica, y finalmente (porque
allí
culminó y terminó este espejismo) en el "Che"
Guevara
muerto en Bolivia. La aparición de este "homem do
país
azul" en diferentes países, con diferentes nombres y
hablando
diferentes lenguas parece mágica en el relato, pero por otro
lado es realista : así lo veíamos, así
lo
queríamos ver.
Entre los otros
cuentos el
tema de lucha revolucionaria, y más especialmente de la
Resistencia a la dictadura de Salazar en Portugal, aparece
repetidamente, especialmente en "A
última noite" y "O outro lado", y
marginalmente en "O
aviso". Pero Manuel Alegre tiene otras saetas en su
carcaj, y las dispara hacia las nubes de su fantasía. Como
en "A pedra".
Pero el cuento no político más delicioso es el
último de esta colección, "Pessoa y Nenhum",
donde "Pessoa" (que significa simultáneamente Fernando
Pessoa y "persona") dialoga con "Nenhum"
("nadie", que también es un personaje de Fernando Pessoa).
Ahí el autor reflexiona sobre su propia
producción
literaria, y especialmente la invención de personajes
—
como "o homem do
país azul" — para hablar por
él.
Confieso que
antes de
encontrar este libro (en un mercadillo de libros usados en Chiado en
Lisboa) no tenía idea de quién era Manuel Alegre.
Después de leer estas bellas e impactantes historias, lo he
investigado y descubro que además de escritor, ha sido y
sigue
siendo un político muy relevante de la izquierda de este
pequeño país (¿azul?) cuya cultura y
lengua han
repercutido a través del globo.
2012.1.4
Alvarez, Julia. In
the Time of the Butterflies. Chapel Hill, NC: Algonquin
Books, 1994. 325 pp.
Versión novelada del martirio de las
hermanas Mirabal, asesinadas por su oposición a Trujillo.
Existe también una traducción al castellano. En
su novela anterior, How the García Girls Lost
Their Accent, Alvarez contaba la historia de una familia
inmigrante en EE.UU. en las voces alternadas de las hermanas.
Aquí hace lo mismo, en las voces de las hermanas Mirabal.
Tres de ellas murieron asesinadas en un simulacro de accidente
automovilístico el 25 de noviembre de 1960, cuando estaban
en camino para visitar sus maridos, presos por Trujillo. La cuarta
hermana vive apartada de la política y sobrevive; la suya es
la voz que introduce la narrativa. Ayuda entender una variedad de
experiencias sociales, especialmente en el campo, durante los
últimos años del trujillato. Para otras novelas
sobre la misma época, vea Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo, y
Andrés L. Mateo, La
balada de Alfonsina Bairán.
En su ensayo "Doña
Aída, With Your Permission." Brújula/Compass,
no. 28 (1998): 12-13, Alvarez ofrece una respuesta imaginada a la
escritora dominicana Aída Cartagena Portalatín,
que la había retado por escribir en inglés. Dice,
"No, I am not a Dominican writer or really a Dominican in the
traditional sense. But you're right, Doña Aída,
I'm also not una americana. I don't hear the same
rhythms in English as a native speaker of English. I'm mapping a
country that's not on the map, and that's why I'm trying to put it down
on paper."
Baricco, Alessandro. 1997. Seda. Translated by
X. González Rovira and C. Gumpert. Barcelona: Editorial
Anagrama.
Como un poema, esta pequeña novela nos
canta con
estrofas repetidas de la vida y las búsquedas de aventura en
la
Europa de pequeñas ciudades del s. xix. En 1861
Hervé
Joncour emprende su primer viaje desde Lavilledieu para el fin del
mundo, o sea, Japón, para traer de contrabando los huevos de
gusanos de seda necesarios para la industria de la seda en su pueblo.
Repetirá este viaje varias veces a través de los
años, motivado no solamente por el afán
empresarial sino
también por sus fugaces encuentros con una misteriosa mujer
de
cara de muchacha con rasgos occidentales, que aparece junto al gran
señor japonés. El misterio de su identidad nunca
se
desvela, pero como la exquisita seda japonesa, le caricia la
imaginación tanto en sus viajes como en su casa en
Lavilledieu
con su esposa.
Benedetti, Mario. La vecina
orilla. Madrid: Alianza Editorial, 1994. 94
Cuentos: El presupuesto (1949), Réquiem con
tostadas (1966), El fin de la disnea (1965), Se acabó la
rabia (1956), y La vecina orilla (1976). Éste
último, el más largo (pp. 37-93) y más
impresionante, contado por un pibe de apenas 17 años que ya
ha sido víctima del terror oficialista en Montevideo y se
encuentra tampoco seguro en "la vecina orilla" del Río de la
Plata, Argentina.
Boyle, T. Coraghessan.
Tortilla Curtain. New York: Viking Penguin, 1995. 355 pp.
Comedia grotesca sobre el encuentro malogrado entre
unos paupérimos mexicanos indocumentados y una comunidad
exurbana de anglos con un exceso de todo. Todo termina en un deslave
monumental. Los pobres mexicanos son tan ingénuos y bobos
como los anglos son crueles y rapaces. 00/3/15
Bucay, Jorge. Cuentos
para pensar. 12ª ed. Barcelona: Del Nuevo
Extremo/RBA Integral, 1999.
Parábolas terapéuticas por un
psicoterapeuta gestáltico argentino. Tienen poca gracia como
literatura (hay otras versiones anteriores y mejores de casi todas
estas fábulas), pero sirven para plantear unas ideas de
"Gestalt" (o quizá del sufismo) de una manera muy simple.
Parten de "las 3 verdades": (1) lo que es, es, que significa
también, yo soy quien soy, y Tú eres quien eres.
(2) Nada que sea bueno es gratis. (3) Nunca hacer lo que no quiero. El
problema filosófico más evidente surge cuando
pretende elaborar la verdad 2, diciendo que, si a mí me
pasan cosas buenas, "He pagado por ellas, me las merezco." Sin embargo
"la aseveración 'me merezco todo lo que me pasa incluido lo
malo' no es necesariamente cierta." Entonces, ¿si un tsunami
me arruina la vida, a lo mejor no lo merezco, pero si en cambio nazco
en una familia acomodada que me da muchas oportunidades, si lo merezco?
Totalmente incoherente. Verdad 3, que uno siempre puede rehusar hacer
lo que no quiere, si está dispuesto a pagar el precio (que
puede ser muy alto), recuerdo haber leído en Sartre; es una
verdad difícil pero muy importante. La que me gusta
más es la verdad 1, también difícil de
aceptar a veces. 20050207
Cela, José Camilo. La colmena,
Clásicos Castalia. Madrid:
Editorial Castalia, 1989.
Madrid, invierno de 1943, es una colmena donde sendos
personajes siguen sus instintos y tímidos deseos, tratando
de sobrevivir con algún rasgo de dignidad bajo el
frío, la pobreza y la represión de los
recién victoriosos franquistas. Sus vidas entrecruzan en el
café "La Delicia" de la repugnante y gritona doña
Rosa, el bar "Aurora" del anarquista y veterano del ejército
republicano Celestino Ortiz (que puso ese nombre al bar porque es gran
admirador del libro Aurora de Nietzsche, que lee
como si fuera la Biblia), y la "casa de citas decente" de la Celia
Vecino, viuda de Obdulio Cortés. La señorita
Elvira, "buscona asidua del café de doña Rosa"
(según el Índice de Personajes en esta
edición) tiene un sueño/pesadilla donde unos
enanos se masturban y un terrible tigre se le lanza encima y se
convierte en gato-amante. Otros momentos memorables incluyen cuando don
Roque, médico, y su hija Julita se cruzan en la escalera de
la casa de citas de Celia (donde a Roque le espera su querida de turno,
y Julita acaba de dejar a su amante), y cada uno inventa una excusa
para estar allí; la rabia y orgullo de Petrita cuando decide
aceptar prostituirse para ganar dinero para curar a su novio, que
está en cama con tuberculosis; la muerte de la anciana
Margot, madre de el mariquita de 53 años Julián
Suárez, "la Fotógrafa", aparentemente
estrangulada pero no se sabe por quien, y la noche que pasan
"Fotógrafa" y su amante Pepe el Astilla en carcel. Entre
más de cien personajes con nombre y señas, no hay
uno cuya historia toma precedencia sobre las otras, pero la que se
destaca un poco más (y concluye la novela) es el de
Martín Marco, "un hombrecillo desmedrado, paliducho,
enclenque, con lentes de pobre alambre sobre la mirada", que raras
veces tiene un duro (cinco pesetas), ni tiene trabajo ni carrera, pero
escribe poesías y tiene una idea vaga de ser escritor, y al
final de la obra está buscado por la policía,
posiblemente por haber militado en el FEU (Federación
Española, o Estudiantil (?), Universitaria) durante la II
República. 20040716
Cercas, Javier. Soldados
de Salamina. Barcelona: Tusquets Editores, 2001. 209
No tiene nada que ver con la batalla de Salamina
(entre
áticos y persas, 480 a. de j.c.), pero sí con los
finales
días de la República en España, y
especialmente el
frustrado fusilamiento de un fundador de la Falange, Rafael
Sánchez Mazas, por los milicianos en desbandada. Al final
Cercas
encuentra a un viejo veterano, Antoni (o Antonio) Miralles, que pudo
haber sido el miliciano que se negó a matar al falangista
fugitivo cuando lo encontró escondido en el bosque; sea
él o no ese miliciano, el hombre sirve a Cercas para dar un
viraje hacia la izquierda de buenas intenciones, elogiando a ese
veterano de todas las guerras (luego de la de España, se
alistó en la Legión Extranjera francesa,
combatió
en el Magreb, luego fue parte de las fuerzas voluntarias de LeClerc,
que rechazó el gobierno de Vichy, y así
luchó en
Libia y luego estuvo entre los primeros a entrar París
liberada). Para Cercas, ese viejo Miralles representa la verdad de una
famosa frase del facho José Antonio Primo de Rivera, que
solía decir que en última instancia siempre ha
sido un
pelotón de soldados que ha salvado la
civilización. Para
Cercas, Miralles y su pelotón luchando en Libia y Francia
salvaron la civilización de los que pensaban como Primo de
Rivera. Un libro muy elogiado en España, a pesar de sus
muchas
divagaciones, quizá porque ayuda entender como las
pequeñas decisiones se suman para producir o resolver los
grandes conflictos. (2002/1/3)
Cervantes Saavedra,
Miguel de. Don Quijote de la Mancha.
Edición curada por Juan Alcina Franch. 1981 ed. 2 vols. Vol.
1. Barcelona: Bruguera, 1605. 659 pp.
Comiquísimo. Está escrito en un
lenguaje sencillísimo, salvo en los discursos donde la
complicación es en sí el chiste, como en las
películas de Cantínflas. El tema es la locura de
la gente que, como don Quijote, toma la ficción por la
realidad. Claro, ese fenómeno ya no puede ocurrir en nuestra
era iluminada, ¿no es cierto? Pero el lamento del Cura y el
Canónigo sobre la mediocridad del arte comercializado
sí suena contemporáneo. (00/7/24)
Coelho, Paulo. O
Alquimista. Rio de Janeiro: Editora Rocco Ltda., 1999. 247
First published 1988.
Muy simple portugués, muy simple la
historia. La tónica recuerda Le petit prince
de Antoine de Saint Exupéry, pero el mensaje es
más materialista : puedes conseguir cualquier cosa que
quieras, si lo quieres de verdad. En este caso, el "rapaz" (chico),
humilde pastor en España, quiere riquezas y mujeres.
¡Qué original! La consigna, repetida varias veces,
es, "Tudo é uma coisa só," o
"Todo es una misma cosa". Quiere decir que el universo es una sola
máquina en que toda pieza apoya el funcionamiento de lo
todo. Lo único que tienes que hacer es insertar tus deseos
en esa máquina y, mágicamente, todo el universo
conspirará para cumplir tu "lenda pessoal" ("leyenda
personal", o sea, tu destino o mito particular). Así,
¡a desear se ha dicho! Si no consigues tu deseo, es que no
estás deseando con suficiente fuerza. (00/9/1)
Compán, Salvador. Cuaderno de viaje.
Planeta, 2000.
En España en 1874, un joven escritor
idealista viaja desde Madrid al remoto y rústico pueblo de
Aroca, cerca de Cazorla en Jaén, para escribir las memorias
falsas para un pariente rico y corrupto. Para salvar su consciencia, se
propone escribir en secreto una novela que contará la
verdad, pero los dos proyectos se sabotean mutuamente y al final nos
deja sólo este cuaderno de notas sobre la tenebrosa y
vergonzosa historia familiar. Es una saga de extrema violencia y
expoliación de parte de unos hombres sin ley, Saturio
Seisdedos y su hijo Elías -- "los Saturios" -- que acumulan
la riqueza familiar; de la continua humillación de
Cándido Espejo, el que quiere borrar su verdadera vida a
través de las memorias falsas, por parte del hijo de
Elías, el refinado y arrogante Rafael Seisdedos; y
finalmente de la autodestrucción de Rafael, a cause de su
obsesión con una joven y hermosa puta. Hay algunos misterios
que se aclaran, y uno que no-- ¿quién
mató cual cerdos de leche a los dos Saturios? El autor
contextualiza su historia tras repetidas referencias a las luchas
nacionales entre el liberalismo y el autoritarismo, entre la guerrilla
contra la ocupación francesa (en que participan los
Saturios) hasta la disolución de la primera
República en 1874, y con el contraste entre la brutalidad
del despotismo rural con el aburguesamiento y relativa
sofisticación de las urbes (hay escenas en Madrid,
Jaén y Úbeda). Nos presenta algunos personajes
memorables, especialmente los monstruosos "Saturios" y, al otro
extremo, la innocente y tierna puta Ana Barcena. Lo que no vunciona
bien es la estructura de la novela, que es más un ensamblaje
de piezas dispares que un todo coherente. Hay pequeños
episodios que no van a ninguna parte y tampoco apoyan las otras piezas
de una manera evidente (la muerte de una mula de la diligencia que va
para Aroca, las ilusiones amorsas del narrador con diversas mujeres que
apenas conoce, las declaraciones furibundas del sacerdote
rufián e hijo bastardo de Elías Seisdedos, etc.)
y muchas conversaciones y reflexiones que tampoco avanzan la historia.
Fue por esta razón, creo que varios lectores de nuestro club
abandonaron el libro antes de llegar a su parte más intensa,
que viene como una sorpresa hacia el final: el amor de Rafael Seisdedos
por Ana Bárcena -- si se puede llamar "amor" a una
obsesión que no permite ninguna autonomía de
parte de su objeto. Es tan impactante este episodio que casi borra de
la memoria del lector, como se borra de la novela misma, al instigador
original del viaje del escritor, Cándido Espejo. Total que
el aspecto más interesante es la ilustración de
un esfuerzo por escribir la historia como falsedad y la
ficción como historia real. 12 mayo 2005
(selección del Club de Lectura de la Biblioteca de
Carboneras)
Cortázar, Julio. Libro
de Manuel. Barcelona: Bruguera, 1981.
Cortázar escribió esta novela,
la más abiertamente política de toda su obra, en
Paris y Saignon (Provence), 1969/1972, incorporando noticias de los
diarios franceses y sudamericanos en las experiencias de los
personajes. Se trata de un grupo de jóvenes argentinos,
apoyados por algunos sudamericanos (un panameño, un chileno,
uno o dos brasileños) y un par de franceses, que forman la
Joda, para luchar contra las dictaduras militares sudamericanas y la
dictadura de la burguesía francesa de diversas maneras
atrevidas y hasta absurdas (pegando gritos en los cines, por ejemplo).
Su máxima empresa es mucho más seria: secuestrar
al coordinador europeo de los servicios de inteligencia sudamericanos,
para canjearlo por la libertad de presos políticos en
Argentina, Brasil y otros lugares. Para realizar el sucuestro,
necesitan hacerse pasar por zoólogos para importar a
París un pingüino turquesa de Malvinas y unos
peludos reales, con el verdadero motivo de hacer llegar escondidos en
los contéiners US$25 mil en billetes falsos (fabricados por
un viejo amigo en Córdoba). Mientras preparan esta
complicada hazaña, los padres del bebé Manuel,
Patricio y Susana, recopilan recortes de los diarios
principalmente sobre horribles abusos cometidos por fascistas
sudamericanos, mezclados con otros artículos que dan
testimonio de las absurdas pretensiones de la clase media en
un libro para que Manuel, cuando sea grande, se entere de la
época en que lucharon sus padres.
Otros personajes memorables son Marcos, el capo que
planea la operación y tiene todos los contactos con
cómplices franceses y de otros países; el que te
dije, que parece ser el autor y que observa irónicamente su
propia incapacidad de aportar mucho en esta aventura; Lonstein, "el
rabinito", que se mantiene al margen de la Joda pero a quien Marcos et
al. confían sus planes y Susana su bebé (Manuel)
mientras salen a enfrentar lo que podría ser su muerte;
Ludmilla, una actriz polaca (le gusta leer a Ceslaw Milosz) que, como
todos los demás personajes, habla una perfecta jerga
argentina; Andrés Fava, argentino que no puede decidirse
entre Ludmilla y su otra amante, la librera francesa Francine.
Andrés tampoco logra decidirse, hasta el último
momento, entre quedarse en casa con sus discos favoritos o incorporarse
en la peligrosísima operación de la Joda.
El libro salió en 1973, año en
que Susana lo compró y lo leyó,
dejándomelo como recuerdo misterioso cuando,
después de nuestro breve e impactante encuentro en La
Habana, ella y yo tomamos vuelos para distintas partes en enero de
1974. Porque me lo había dado ella, tenía que
leerlo, inmediatamente. Pero ¿qué puedo haber
comprendido de tan extraño artefacto? Ni siquiera
sabía descifrar las frases del rabinito y los
demás. El pingüino, quizá.
Perdí esa copia hace décadas, cuando
perdí a Susana durante 3 años tristes.
Recuperé a Susana, y más recientemente, en
Montevideo, pude comprar otro ejemplar del Libro de Manuel. Ahora
sí entiendo suficiente del hablar argentino, y de otras
cosas.
Para leer fragmentos, vea Libro
de Manuel. 2004.12.12
Chacón, Dulce. La voz
dormida. Madrid: Alfaguara, 2002.
Es 1942, la II República
española
recién ha sido derrotado y Hortensia, antigua miliciana y
guerrillera comunista, está presa en la terrible
prisión
feminina de Las Ventas en Madrid y encinta, mientras su marido sigue en
la lucha armada clandestina. A través de ella, conocemos las
vidas de muchas otras presas y de sus familiares angustiados. Un
Consejo de Guerra la condena a muerte, postergando el fusilamiento
hasta que dé a luz, y entonces el protagonismo pasa a su
hermana
menor Pepita -- basada en una verdadera mujer del mismo nombre. Pepita
no es de portar armas como su hermana, sino una muchacha asustadiza y
despavorida que ni siquiera quiere saber del partido. Pero supera el
miedo para hacer cosas muy atrevidas, primero para apoyar a su hermana,
después para criar a la hijita que ésta le deja,
y por
muchos años para ayudar a un novio que casi nunca puede ver,
un
temido jefe guerrillero que cae en manos del régimen y dura
decadas en prisión.
Fue la última novela de Dulce
Chacón, que murió
en 2003 a los 49 años.
Para documentarse, trabajó más de cuatro
años
leyendo todo lo pertinente y recogiendo testimonios orales. Es una
historia tremendamente impactante, una novela construida de episodios
reales vividos pero callados durante y después de la
dictadura
de Franco.
Chambers, Aidan. 2001. Postales
desde tierra de nadie. Traducción del
inglés (Postcards
from No Man's Land) por L. J. Buil. Barcelona: Muchnik
Editores.
En
1995, 51º aniversario de la batalla de Arnhem en Holanda, un
chico
inglés de 17 años, tímido pero
curioso, viaja solo a Ámsterdam para
conocer a Geertrui, la mujer que cuidó a su abuelo malherido
en la
batalla. Descubre un secreto de la familia y a un primo hermano, y
adquiere confianza sexual y los principios de madurez frente a
problemas de la vida. En el curso de sus averiguaciones, vemos muchas
escenas de la Holanda actual y en las memorias dictadas por la
moribunda Geertrui vivimos momentos de la famosa batalla (la mayor
invasión aérea en la historia, de paracaidistas
ingleses contra los
alemanes, pero que terminó muy mal para los aliados) y sus
secuelas
para la población civil. Las descripciones de paisajes
rurales y
urbanas a veces son excesivas, y sobran personajes que aparecen por
momentos y después no contribuyen a la historia.
Ganó el Carnegie Medal
por literatura juvenil, pero aparte de alguna información
histórica o
turística, será de escaso interés para
el lector adulto. 2005-11-26
Dai Sijie. Balzac
y la joven costurera
china. Edición original: Balzac et la Petite Tailleuse
Chinoise (Gallimard, 2000). Trans. Manuel Serrat Crespo.
10e, 2004 ed. Barcelona: Salamandra, 2001.
Dos adolescentes burgueses, remitidos por el maoismo a
una
aldea paupérrima en las montañas para
"reeducación" mediante las labores del campo en los 60,
encuentran a una joven y guapa costurera analfabeta a quien
enseñan a leer y disfrutar los relatos de libros
clandestinos
(incluyendo traducciones de Balzac), que le dan ideas y
ánimo
para abandonarlos a ellos y a su abuelo el costurero para ir a hacer
una nueva vida en la ciudad. La inmensa ignorancia y sugestibilidad de
los campesinos, los sufrimientos de los jóvenes
"reeducandos", y
sus fantasías adolescentes se describen detalles
vívidos.
La "reeducación" de jóvenes urbanos que era en
realidad un intento de
asnarlos, quitarles sus conocimientos y su tendencia de pensar
independientemente. Fue una experiencia por la que pasó el
mismo Dai
(nacido en 1954 en Fujian, "reeducado" entre 1971-74), que
aquí
recuerda sin amargura, pero con algo de tristeza y mucho humor. 20070517
Delibes, Miguel. 1950. El camino.
Barcelona: Ediciones Destino.
El camino de la vida que quieres seguir no es
necesariamente
el que te obligan a tomar, descubre un chico de 11 años en
un
pueblo pobre en el norte de España, circa 1945-50. David,
“el Mochuelo”, tendrá que abandonar el
pueblo
mañana, porque su padre el quesero ha decidido que
debería estudiar en una escuela de frailes en la ciudad,
“para progresar” – es decir, para llegar
a ser algo
más que su padre. Y el chico pasa su última noche
en su
querido pueblo recordando todo lo que ha visto, sentido y aprendido.
Los recuerdos del chico de sus travesuras junto a sus amiguitos el
Moñigo y el Tiñoso, de la piedad
egoísta de la
Guindilla Mayor (las “Guindillas” son tres hermanas
solteronas y desagradables), la Lepóridas (otras hermanas,
todas
con labio de liebre), el Manco, el cura don José,
“que era
un gran santo”, et al., forman un retrato
simpático,
triste y cómico de ignorancia e inocencia de la
España
rural. La escena que me hizo reír más era el
romance,
provocado por una carta falsa escrita por los chicos, entre la
ignorante y furibunda Sara, hermana mayor y flagelo del
Moñigo,
y el pretencioso y poco apuesto maestro de escuela apodado el
Peón. Pero la caída de su castidad puritana de la
Guindilla Mayor, y la muerte de un compañerito del Mochuelo,
son
también memorables. Afortunadamente, Delibes no se limita
estrictamente a los recuerdos del niño, sino
también nos
hacer entrar en los pensamientos de otros personajes adultos
– la
Guindilla, el Manco, y otros – para rellenar el contexto de
esta
simple historia del chico. 060124
Delibes, Miguel. La
hoja roja, Biblioteca Básica Salvat de
Libros RTV. Salvat Editores, S.A. con la
colaboración de Alianza Editorial, S.A., 19??
Un anciano que sólo espera la
terminación de su vida encuentra a una jóven que
no sabe cómo empezar la suya. La Desi es más
bruta que la pila de un pozo (como le dice una amiga) cuando llega de
su pueblo y empieza a trabajar como criada del viejo Eloy, que repite
continuamente que le "ha salido la hoja roja" (del librito de papel de
fumar, que advierte que sólo quedan cinco hojas), y el decir
de un amigo de juventud de que la jubilación es la antesala
de la muerte (y que ese amigo se había ido hace
más de 20 años sin guardar antesala). El viejo,
tímido toda su vida de 70 años, hace esfuerzos
por reconectarse con antiguos compañeros de trabajo (53
años en aseo urbano), del club de fotografía, y
cuando éstos lo rechazan, finalmente con su hijo en Madrid,
donde ve que es un estorbo. La Desi, que se considera vieja porque
soltera a los 20 años, hace todo lo posible por comprometer
a casarse a un chico de su pueblo tan bruto y hasta más
cerril que ella, cuando éste llega a la ciudad para la mili
(servicio militar); pero el chico ("el Picaza") sólo quiere
aprovechar de ella (para el lavado de ropa y las relaciones sexuales,
que ella no concede) y finalmente comete una locura tan grave
(degüella a una mujer en la calle porque le mentaba la madre
porque él le había tirado una rata muerta a la
cara) que termina en un calabozo militar, haciendo añicos
las ilusiones de la chica. Al final el viejo Eloy y la Desi aceptan que
se necesitan mutuamente, y él le propone el
matrimonio.
Escenas memorables: nochebuena, cuando el viejo le
manda a la chica a comprar una botella de clarete, se emborrachan (con
muy poco) y empiezan a cantar y hasta bailar (torpemente) las canciones
de boda que la Desi recuerda de su pueblo; Eloy en el cementerio,
después del entierro de su último amigo de
juventud, Isaías, lee las lápidas de otros y
recuerda las muchas historias de esas personas que las
lápidas no cuentan; el bochorno del viejo cuando visita al
hijo en Madrid y no puede hacer ni que el hijo se sonría ni
que la nuera le diga "padre"; Eloy llevando a la chica al cine por
primera vez en la vida de la joven. Todo ocurre en 1955 en un
Valladolid donde nada cambia, salvo que en lugar de un rey (Desi ni
siquiera sabe que significa "rey") hay un Franco en los titulares que
Desi, bajo la tutela paciente de Eloy, se esfuerza por leer. Libro muy
sentimental, con un conmovedor retrato de la vejez y otro de la bruteza
obstinada de la vida de pueblo, que hace más comprensible
los delirios de los analfabetos aferrados a sus creencias ya sea en el
Talibán o en otras partes. 2004.08.09
Díaz Domínguez, Carlos. 2006. Los impares de Sagasta.
Mojácar: Arráez Editores, S. L.
Un hombre de 40+ años, muriendo en el
hospital de
Fuenfría (fuera de Madrid) sin contacto familiar ni
más
amigos que el vecino que le transcribe las palabras, recuerda el
único episodio significativo de su vida: su enamoramiento de
una
chica a los 16 años (con quien paseaba por la calle Sagasta
por
el lado de los impares), y su pérdida de contacto con ella
por
timidez. Lo más interesante y lo más vivamente
descrito
es todo el contexto histórico de ese pequeño
episodio
personal: la muerte de Francisco Franco y las reacciones de un pueblo
súbitamente soltado de lo que era su seguridad y/o su
opresión, según cómo y
quién lo miraba. Es
un momento que casi obliga a uno a hacer cosas inéditas, o
por
lo menos hacer algo. Pero, obsesionado por su pérdida a los
16,
este protagonista ha perdido toda otra oportunidad en la vida y no
piensa en nada más que sus antiguas caminatas por los
impares de
Sagasta. 2006.12.06
Dueñas, María. El tiempo entre costuras, 1º
ed. (Madrid: Temas de Hoy, 2009).
La historia de la modistilla atrevida que se convierte
en
espía es el frágil maniquí en que
María
Dueñas cuelga escenas y personajes de Madrid, antes y
después de la guerra civil, de la pacífica
Tetuán
alejada de esa guerra, y de Lisboa como terreno contestado por alemanes
e ingleses durante la segunda guerra mundial. Las aventuras de la guapa
pero inculta joven Sira Quiroga, transformada en la
elegantísima
y coqueta Arish Agoriuq para recabar inteligencia para MI6 a
través de las esposas de los militares y
políticos
alemanes, son cada vez menos verosímil, y el final es tan
imposible que provoca risa, pero mientras tanto, el lector se divierte
con personajes estrafalarios como Candelaria la matutera en
Tetuán y Sira/Arish ella misma, una espía de mil
trucos
improvisados. Ver nuestra reseña en Lecturas y lectores,
La
modistilla atrevida.
Durón, Rodolfo. Aventuras
galantes de un chofer particular. México:
Librerías Teocalli, 1982.
Pornografía social. Lauro Castillo, el
chofer cuyo falo está siempre enhiesto, cuando no erguido o,
muy muy brevemente, fláccido, pretende chantajear al
millonario don Armando y coger a su esposa e hija. Armando cuenta (a su
esposa!) de su amor con la obrera Ofelia (madre de Lauro): "Ofelia me
mordía y chupaba codiciosa mi pene, y yo metía mi
lengua dentro de su vagina, mientras mis ojos contemplaban la curva de
sus nalgas prisionando mi rostro que apenas podía respirar,"
etc. Lauro resulta ser hijo bastardo de Armando y Ofelia; se se enamora
de Clara. Todas esas complicaciones el autor resuelve de la manera
más simple: en las dos páginas finales, la amante
abandonada por Lauro, Dolores, mata a balazos a Lauro y Clara.
(1982.10.28)
Eslava Galán, Juan. En busca del unicornio.
2001 ed. Barcelona: Planeta, 1987.
Se imagina Castilla antes de la caída de
Granada y los viajes de Colón, y como hubieran sido los
primeros contactos de cristianos blancos con la Africa negra. El
narrador, Juan de Olid, por orden del rey Enrique IV, sale en 1471 como
capitán de un partido de ballesteros y con una supuesta
doncella y un fraile, para buscar un cuerno de unicornio, que
el rey supone que le curará la impotencia sexual. Hay
episodios violentos, tiernos y cómicos en una epopeya que
dura 17 años en Africa, y cuatro más en Portugal
y España hasta que Juan, el único sobreviviente
de la expedición, puede finalmente depositar el fragmento de
cuerno de rinoceronte en la tumba del difunto Enrique IV, muerto
suponemos sin recobrar la ansiada virilidad. Está contado en
un castellano pseudoarcáico, y con la mezcla de ingenuidad y
determinación de Don Quijote y Sancho Panza juntos. Aunque
el propósito del viaje sea absurdo y cómico, crea
pretexto para dar una idea de lo que sufrieron los conquistadores
españoles de verdad, los que fueron a América.

La
mula por Juan
Eslava Galán
Evaluación:
3 de 5
*
Algo un poco
diferente sobre
el tema ineludible en España, la Guerra Civil de 1936-39:
Aquí la vemos desde los ojos y las experiencias de un
humilde
cabo acemilero en el ejercito Nacional (es decir, de los insurgentes de
Franco). Dedicado "A mi padre, herrador y acemilero en la Guerra
Civil", seguramente es un libro que Eslava se sintió
obligado a
escribir, para entender, primero, cómo un pobre
peón de
Jaén (zona republicana por excelencia) podría
sentirse
tan "de derechas" que se pasa del ejército republicano al
nacional, y cómo podría entender los horrores,
las
injusticias y las muchas cosas absurdas que ve y vive en esos tres
años. La mula que él tanto cuida y ama tiene poco
que ver
con la historia, salvo como pretexto de su ilusión por salir
de
esa guerra un poco mejor (con una buena mula) que cuando
entró.
Está contada con todo el humor que ya sabemos esperar de
Juan
Eslava Galán, y sin exagerar permite que los mismos
oficiales
nacionales y el mismísimo Generalísimo Francisco
Franco
se auto-satiriza.
Tope
Flaubert, Gustave. Madame Bovary.
Mœurs de Province. 1856. Éditions
Gallimard, 2001.
Édition présentée,
établie et
annotée par Thierry Laget. Préface pp.
8-42; Roman,
47-446; Dossier (Chronologie, Notice, Bibliographie, Notes) 449-513.
Emma Roualt, una muchacha bonita criada en el campo,
sin
ninguna experiencia real del amor pero adicta a novelas
románticas, se casa con un médico rural (Charles
Bovary)
que le aburre, y (después de otras tentativas de adulterio
que
no resultan) se deja seducir por el señorito rico de
Yonville
hasta que él -- asustada por sus demandas cada vez
más
extremas -- la abandona, y luego por un tímido aprendiz de
notario en Rouen, gastando tanto para esta aventura (hoteles y
restaurantes caros, nuevos vestidos, regalos para el amante) que
arruina a su marido (que no sospecha nada) y agota sus
posibilidades de seguir viviendo así, y, como no soporta la
idea
de vivir de otra manera, se suicida. Las descripciones de los
personajes y paisajes de “Tôstes” y
“Yonville” (pueblos ficticios) y de
Rouen son agudas y
muchas veces cómicas, y Flaubert te hace sentir la
pasión, la vergüenza y humillación y
todas las otras
emociones de Emma, de Charles, de cada uno de los amantes, y hasta del
ridículo y pretencioso farmacéutico Homais. La
manera de
hablar de cada uno está claramente diferenciada. El ejemplo
más extremo del contraste de discursos se da en el
capítulo sobre "les
comices"
(la feria rural en Yonville), cuando el señorito Rodolphe
Boulanger seduce a Emma con un discurso melancólico,
filosófico y absurdo (básicamente, que a pesar de
toda su
riqueza y sus privilegios, se siente desesperadamente solo porque nadie
realmente lo comprende) mientras el representante del prefecto del
distrito trata de seducir a todos los campesinos con un discurso
burocrático, grandilocuente e igualmente absurdo. Flaubert
se ha
cuidado mucho del ritmo y sonido de sus oraciones,
variándolos
según la emoción que quiere inducir en el lector.
Por
eso, si puedes, merece el esfuerzo leerlo en su versión
original, en francés.
Fontanarrosa, Roberto. El Rey de la milonga y otros
cuentos. Narrativa Argentina. 5a ed. Buenos Aires:
Ediciones de la Flor, 2007.
El
cuento del título, "El Rey de la milonga" y "Una interesante
observación sobre las narigonas" son los más
cómicos de los chistes
alargados en esta colección. Quizás me
impresionaron porque son los más
sociológicos, para decirlo así. El "Rey de la
milonga" nos revela todo
un estilo de vida y de ilusiones en la vida nocturna de Buenos Aires;
la "observación sobre las narigonas" es un
análisis de una dinámica de
conversación muy típica entre hombres en un bar,
donde todos se cuidan
de mantener el equilibrio, esquivando cualquier tema de gravedad que
pudiera sacudir ese equilibrio. Los demás cuentos son
más simples y
previsibles, pero casi siempre genialmente contados.
Fuentes, Carlos. 1959. Las buenas conciencias.
México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Las
"buenas conciencias" -- o sea, la hipocresía y la
autocomplacencia de
la burguesía provinciana -- triunfan sobre la juvenil
rebeldía de un
muchacho idealista en Guanajuato, c. 1946. Fuentes se permite entrar en
las cabezas no sólo del muchacho conflictuado, Jaime
Ceballos, sino
también en las de la gente que lo oprime y lo sofoca (sus
tíos, que lo
están criando), las dos personas fuera de su
círculo social que le
muestran otras posibilidades, y del pobre cura Obregón, que
resulta ser
un hombre más inteligente y complejo de lo esperado. Hay
descripciones
bellísimas de Guanajuato, de las pasiones y frustraciones de
esos
burgueses, y de cómo pasa el tiempo en una ciudad de
provincia -- como
en el capítulo 4, que empieza "Cada año de la
vida…" Al final, es un
estudio sociológico de un caso inventado pero realista,
triste y muy
creible y, en muchos momentos, muy conmovedor.
Fuentes, Carlos. La
muerte de Artemio Cruz, Lecturas Mexicanas.
México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1983.
Muestra como se institucionalizaron la
corrupción y la injusticia en México desde la
revolución, a través de la biografía
de Artemio Cruz (n. 1889, m. 1960) que, en su lecho de muerte, recuerda
episodios de su vida. Hombre alto (1,85 m.), fuerte y buenmozo (ojos
verdes, pelo crespo) en su juventud, es una mezcla de gran audacia y
egoismo materialista, siempre buscando la mejor manera de salvar el
pellejo y enriquecerse. Como teniente carrancista en 1915, huye las
balas villistas y abandona un soldado suyo herido, pero (por un
malentendido) es aplaudido como heroe; luego de la guerra, recurre a
mentiras y chantaje para obligar al viejo hacendado reaccionario
Gamaliel a darle su hija en matrimonio y control de sus tierras;
entonces manipula y defrauda a los campesinos; electo diputado,
traiciona al presidente de la República para alinearse con
otro más fuerte; llega a ser dueño de un poderoso
periódico que hace y destruye carreras políticas,
fulmina contra los "comunistas" y apoya la venta de las riquezas
patrias a los norteamericanos siempre que le paguen la
comisión elevada que exige. Ya viejo y feo, compra la
compañia de una joven para vacaciones, y más
viejo actúa como rey, "el momia de Coyoacán",
para ofrecer en su enorme casa una cena y baile costosísimo
para ostentar su poder. Ha amado y perdido a tres mujeres:
Regina, que viola violentamente durante la revolución pero
que llega a quererlo y luego es muerta por los enemigos; su esposa
Catalina, que lo repudia, por haber humillado a su papá (don
Gamaliel), y Laura, mujer inteligente y madura, separada (o
divorciada?), que Cruz pierde porque teme romper abiertamente con su
esposa. También quiere a su hijo Lorenzo, que, creyendo
imitar al padre que supone revolucionario heróico, a los 17
años va a luchar por la República en
España y muere en la fuga hacia Francia. Sólo en
la experiencia de Lorenzo en España, y en las
últimas páginas donde vemos la niñez
de Cruz y aprendemos que es hijo bastardo de otro hacendado y
de una sirvienta mulata, nos apartamos del punto de vista de
AC.
Los cambios de tiempo, la fragmentación de
la narrativa y la falta de indicación clara de
quién está hablando hacen muchas veces
difícil la lectura. Las descripciones de objetos y
acción son realmente impresionantes.
García Márquez, Gabriel. Cien años
de soledad. Bogotá: Editorial La Oveja Negra,
1980. 347 Primera edición, 1967.
Sobre esta novela fundamental de la literatura
latinoamericana y mundial del siglo XX he escrito todo un libro. Vea mi
Monarch Note,
editado por Barnes & Noble Books, 1987, 1998.
García Márquez, Gabriel. 1994. Del amor y otros demonios.
New York: Penguin Books.
Un fraile exorcista se enamora de una niña
supuestamente
poseída por el demonio en Cartagena de Indias, s. xviii; en
realidad la niña Sierva María, hija del bruto y
pusilánime Marqués de Casalduero y una mujer que
odia a
los dos, se ha criado entre los esclavos negros de la casa y sus
demonios no son otra cosa que las costumbres y lenguas africanas. La
historia surge del descubrimiento por GGM en 1949 del
cadáver de
una niña con pelo muy largo en una cripta antigua que se
está derrumbando.
García Márquez, Gabriel. Memoria de mis putas tristes.
Barcelona: Mondadori, 2004.
Al llegar a sus 90 años, un hombre que
nunca ha
querido dejar de ser adolescente, que nunca se ha animado a amar ni
formar otro compromiso, ni mudarse de la casa donde se crió,
ni
tratar el trabajo (un periodismo nada serio) como otra cosa que el
juego, se sorprende enamorándose locamente de una
jovencísima puta (tiene 14 años) sin llegar a
conocerla
ni siquiera despertarla -- porque cada vez que la ve, está
dormida. Ese amor de fantasía le cambia lo que le queda de
vida,
y su periodismo se convierte en notas amorosas; finalmente la
vieja proxeneta Rosa Cabarcas le dice algo que ni sospechaba,
--Ay mi sabio
triste, está bien que estés viejo, pero no
pendejo --dijo
Rosa Cabarcas muerta de risa--. Esa pobre criatura está lela
de
amor por tí.
Salí a la calle radiante y
por primera vez me
reconocí a mí mismo en el horizonte remoto de mi
primer
siglo. ... Era por fin la vida real, con mi corazón a salvo,
y
condenado a morir de buen amor en la agonía feliz de
cualquier
día después de mis cien años.
Es un cuento alargado,
sin la
complejidad ni las caracterizaciones de las grandes novelas de GGM. Una
reflexión irónica sobre la vejez, y
quizás un
experimento en imaginar a un hombre completamente opuesto al autor, que
sí ha sabido comprometerse con el amor, el oficio y el mundo.
González
Ledesma, Francisco. Crónica
sentimental en rojo, 1ª ed. (Barcelona: Planeta, 2001).
Un esbozo
sociológico de
Barcelona, en una trama complicada donde se interesecan vidas de
diversos mundos sociales que normalmente no se tocan. La historia que
los une es un complot truculento ideado por unos ricachos para
preservar su patrimonio a toda costa, un complot absurdamente
complicado e inverosímil elaborado a través de
escenas
urbanas simples y convincentes. Hay personajes más o menos
olvidables, como Olvido, la juez que después de su primera
presentación ostentosa casi se desaparece de la historia.
Otros
que están solamente para mostrarnos otra faceta de la vida
urbana, aunque aportan poco a la historia, como los periodistas que
pasan el tiempo gastando bromas, o el abogado más o menos
honrado que ha perdido toda fe en la ley, o el médico
experto en
curar que se encuentra tan cansado y aburrido de su rutina que
contempla matar, el ex-campeón de boxeo que de repente
descubre
otra vida de arte, libros y lujo, y otros, cada uno representativo de
algún tipo social urbano. El personaje central, sin embargo,
es
una figura fantasiosa, un bofia que difícilmente
podría
corresponder a ningún policía de verdad, tan
peculiar en
sus hábitos, tan desaliñado que repugna a todos
que lo
encuentran, y tan viejo que apenas puede correr, pero sin embargo tan
astuto como Sherlock Holmes: el inspector Méndez. Es
éste
que resume la actitud del autor en toda la novela cuando dice,
Yo creo en cuatro
cosas
malolientes y angélicas: una ciudad, unas calles, una cierta
cultura urbana, una cierta lógica de la noche.
(pág. 224)
Gordon, Noah. El
médico.
Tr. Iris Menéndez Madrid: Summa de Letras, 2003.
Título original: The
Physician. © 1986, Noah Gordon.
En el siglo xi, un inglés frustrado por sus
pobres
conocimientos de salud como cirujano barbero, viaja hasta
Ispahán en Persia para estudiar con el más sabio
médico de la época, Ibn Sina ("Avicenna" para los
occidentales), haciéndose pasar por judío par
poder
llegar e ingresar en el maristan
-- un hospital y facultad de medicina islámica dirigida por
Ibn
Sina -- y pasando mil aventuras y peligros, hasta finalmente huir de
Ispahán y volver a su Londres natal, donde lo sospechan de
brujería o apostasía y huye de nuevo,
esta vez a la
familia de su mujer en las remotas montañas escosesas, donde
ofrece su inmensa sabiduría médica a los pastores
de
ganado avejuno y sus animales. Como explica el autor en un
epílogo, los únicos personajes documentados
históricamente son el famoso Ibn Sina y su asistente Al
Juzjani,
y tampoco abundan datos sobre la vida cotidiana, ni en Europa ni en
Asia, en el siglo xi, así que todo es producto de un enorme
esfuerzo de la imaginación. Y está muy bien.
Ayuda al
lector imaginar esos tiempos y esos lugares, instruye mucho sobre esa
etapa de la medicina cuando la ciencia basada en observación
directa tenía que luchar contra los mitos transmitidos por
los
textos sagrados, y humaniza decenas de personajes de muchas culturas,
especialmente los cristianos ingleses, los judíos sin
nacionalidad, los persas, y finalmente los escoseses de las tierras
altas ("highlands"), también cristianos pero mucho menos
dogmáticos. La novela es larga, pero si hay que
acompañar
a algún personaje por casi mil páginas, el
cirujano
barbero convertido en hakim,
o médico con título del maristan
de Ispahán, Robert Jeremy Cole, es un compañero
muy
simpático e interesante, un hombre generoso, solidario,
persistente y, especialmente, deseoso para aprender todo lo que pueda.
De regreso a Londres después de sus
aventuras en
Persia, y después de salvar a un judío de una
paliza por
2 marineros ingleses borrachos, Rob J. Cole toma vino y reflexiona
sobre todas las personas ahora difuntas que han ayudado a formar su
vida:
Era el hijo de su
padre y sabía gozar de la bebida cuando se entregaba a ella.
No; la transformación ya había teido lugar: era
Nathanael
Cole [su padre, carpintero analfabeto]. Era papá. Y
de
alguna extraña manera sabía que
también era Mirdin
[otro hakim,
un judío que llegó a ser su gran amigo y
protector] y era Karim [un persa, también hakim
y amigo de Rob. Y Ala y Dhan Vangalil [gran siderúrgico
indio].
Y Abu Alí at-Husain ibn Abdullah ibn Sina (oh,
sí, era
sobre todo Ibn Sina)… Pero también era el gordo
salteador
de caminos al que matara años atrás y aquel
hombre
piadoso e insignificante el hadji Davout Hosein…
Con una claridad que lo entumeció más que el
vino, supo
que era todos los hombres y que todos los hombres eran él, y
que
cada vez que combatía al maldito Caballero Negro estaba
combatiendo por su propia supervivencia, sencillamente. Solo y
borracho, se percató de ello por primera vez. [p.
932]
Greene, Graham. El
tercer hombre.
The Third Man, 1950. Trad. Barbara McShane y Javier Alfaya. Madrid:
Alianza Editorial, 2001.
Harry Lime, un hijo de puta inteligente y encantador,
invita
engañosamente (haciéndole creer otra cosa) a
Rollo
Martins, antigua víctima de sus travesuras en colegio, a
participar en fechorías más siniestras del
estraperlo de
penicilina (con consecuencias mortales) en Viena en la posguerra
(1948); pero cuando llega Rollo, descubre que Harry ha muerto en un
extraño accidente de tráfico. La historia central
es el descubrimiento por el torpe pero persistente Rollo de la
falsedad del que creía un gran amigo; la
atmósfera es de
una Viena medio destruida,
ocupada y dividida en la superficie por sus vencedores (ingleses,
norteamericanos, franceses y rusos, cada sector con su
policía y
reglas) pero unida bajo tierra por el gran sistema de alcantarillado,
en un invierno frío.
Como dice Greene en la introducción a la
edición de 1976, “El tercer hombre
no fue escrito para ser leído, sino para ser
visto”
-- como base para el guión que le había
encargado
Alexander Korda. No lo publicó hasta un año
después de que saliera la
película, The Third Man (1949),
con Joseph Cotten como Rollo Martins (con el nombre cambiado a
“Holly”) y Orson Welles como Harry. Esta
intención
cinemática seguramente explica porque Greene pone
más
atención a la atmósfera y la luz de Viena que a
explicar
la lógica del complicadísimo compló de
Harry Lime
o a desarrollar los otros personajes (la actriz y ex-amante de Harry,
otros conspiradores, el policía inglés que narra
la
historia). En breve: funcionó muy bien como guión
de cine
(magistralmente dirigido por Carol Reed), pero como literatura es
meramente una curiosidad y ligera diversión.
Jarnés, Benjamín. Elogio
de la impureza. Invenciones e intervenciones.
Colección Obra Fundamental. Ed. Domingo Ródenas
de Moya.
Madrid: Fundación Santander Central Hispano, 2007.
Selección de escritos publicados o
escritos
entre 1925 ("Paula y Paulita") y 1937 ("Discurso a un combatiente",
antes inédito) por el escritor de vanguardia más
admirado
en España ca. 1929, y después repudiado u
olvidado por su
falta de compromiso con uno u otro bando en la guerra civil --
creía en la república, eso sí, y la
sirvió
como oficial del ejército, pero rechazaba todo dogma,
falangista
o marxista. Las descripciones de lugares y de estados de
ánimo
son deliciosas y convincentes, de un gran sentido de humor envuelto en
gran erudición con metáforas sorprendentes pero
que
parecen exactas. Para una nota más extensa, incluyendo un
resumen de su "novela" más famosa (en realidad, 3 cuentos
posiblemente con el mismo narrador), El profesor
inútil, pulsa el blog Arlequín
de palabras de 2007.09.08.
Jiménez, Blas R.
El Nativo (Versos en cuentos para espantar zombies).
Santo Domingo: Editora Búho, 1996. 70 pp.
En 20 versos cortos, Jiménez presenta
impresiones de la historia dominicana, desde el punto de vista de un
imaginado observador negro sabio y sardónico. Mi favorito es
Núm. 14, que empieza así: "Cuando el hijo del
general trajo la moda de los espejuelos oscuros. ... Cuando la
intelectualidad era cómplice y culpable." Dedicado por el
autor, en la Librería La Trinitaria, 011602
Khadra, Yasmina. (2003). Las golondrinas
de Kabul. Madrid, Alianza Editorial.
En Kabul destruido por la guerra y gobernado por los talibán
(1996-2001), un carcelero se amarga con el régimen porque no
quiere
repudiar ni puede curar a su mujer moribunda, y pierde los estribos
totalmente cuando se enamora de una joven viuda condenada a muerte por
lapidación, y su mujer se ofrece para cambiar lugar (bajo burka)
con la condenada para que ésta se salve y se haga su mujer.
Kabul un
lugar miserable, donde los talibanes te cruzan la cara con fusta si te
ríes en la calle o faltas a la mesquita, las mujeres
están totalmente
encerradas en sus casas o bajo sus burkas,
y hasta hombres educados y decentes se suman a la histeria de la
lapidación; las únicas salidas posibles son la
muerte o la locura. Los
personajes son apenas esbozados, cada uno representando un tipo de
sufrimiento o intolerancia violenta sin mucha complicación
emocional o
biográfica, y es casi imposible distinguirlos por su manera
de hablar.
Por lo tanto, las terribles experiencias que cuenta la novela parecen
abstractas y no hacen todo el impacto en el lector que esas
experiencias sugieren para ellos. ("Yasmina Khadra" es el
seudónimo --
nombre de su mujer -- del ex comandante del ejército
argelino
Mohamed Moulessehoul.) Otra
selección del Club de Lectura de la Biblioteca de Carboneras.
Laforet, Carmen. Nada,
Clásicos Españoles.
Madrid: El País, 2004.
Son dos historias: la de Andrea. huerfana de 18
años, criada en un pueblo, que descubre la vida urbana con
sus posibilidades y peligros en Barcelona en la posguerra, y la de las
pasiones locas de sus parientes en la muy decaída casa de la
calle Aribau donde ella pasa sustos, hambre y sorpresas ese
año. La tía Angustias, pía y
represiva, oculta un terrible secreto de un amor ilícito, y
ella y su hermano Juan se insultan mutuamente. Juan se
cree pintor genial, y se pone violento cuando sabe que su
mujer Gloria vende sus lienzos invendibles a un trapero y que sostiene
la casa y su crío con las ganancias de juegos de naipes
(hace trampitas) en el bar de su hermana. El otro tío de
Andrea, Román, tormenta a su hermano Juan de mil maneras,
incluyendo insultar a Gloria. Román es el personaje
más siniestro: pintor mucho más talentoso que
Juan y músico genial, usa sus talentos nada más
para burlarse del mundo y herir a personas inocentes. Siendo dirigente
importante de la República, cambió de bando a ver
el éxito de los nacionales (bando de Franco) e hizo que el
hermano también traicionara la causa; entonces él
había aprovechado la huída de Juan para seducir a
su mujer Gloria. Su turbia y destructiva carrera termina cuando cruza
con la muchacha Ena, hija de una de sus antiguas víctimas y
la mejor amiga de Andrea, que lo frustra en su último
intento de herir. Publicado originalmente en 1944, cuando Laforet
tenía 23 años, y ganó el primer Premio
Nacional de Literatura. Presenta un vívido retrato de la
Barcelona mal herida por la guerra y todavía sufriendo los
resabios de esa violencia. Cf. Ruiz Zafón, Carlos. La sombra del viento para
una visión mucho más reciente y
fantástica (i.e., menos realista) de ese mismo lugar y
tiempo.
Landero, Luis. El
guitarrista.
Barcelona: Tusquets, 2002.
Un escritor ya maduro, Emilio, nos cuenta de
cómo a
los 16 o 17 años intentaba convirtirse en guitarrista famoso
para escaparse de su rutina de clases nocturnas y jornadas de
aprendiz en un taller mecánico, y de la extraña
relación con una mujer casada que no hacía
más que
confundirlo. Instado por su primo Raimundo, que dice haber hecho fama
como tocaor y cantaor de flamenco en París, se lanza a una
gira
artística que resulta caótica y
cómicamente
desastrosa. Entre las otras personas que cruza brevemente por su vida,
también hay un escritor que no escribe, por miedo de
descubrir
su falta de talento, un cantaor que ya no canta, un profesor de
filosofía que enseña que, como creía
Schopenhauer,
vivir es mal negocio, y sus compañeros aprendices condenados
por
su propia falta de ambición e imaginación a
seguir como
peones explotados. El libro tiene sus momentos graciosos, pero al final
no ha resuelto ninguna de las cuestiones que plantea, y la
relación con la joven mujer de su jefe en el taller es como
una
fantasía borrosa.
Mankell, Henning. La quinta
mujer. Tr. Marina Torres. Andanzas. Barcelona: Tusquets
Editores, 2000.
El famoso policía sueco Kurt Wallander, en
la
normalmente tranquila ciudad sureña de Ystad, enfrenta una
serie
de homicidios especialmente crueles y ostentosos que lo llevan a
investigar la historia de mercenarios suecos en el Congo Belga en
época de Kasavubu, Lumumba y Dag Hammerskjold, la
homosexualidad
oculta y el maltrato de mujeres. Pero el tiempo en Ystad en
otoño es muy feo (aguanieve, frío, oscuridad), el
equipo
de policía está cansado, y la
investigación avanza
muy lentamente. Más grave aún, la prosa es
lúgubre
sin tregua, sin chispa de alegría o humor, lo que hace la
lectura tan trabajosa como la investigación
policíaca. La
acompañé por más de 300 (de las 481)
duras y
deprimentes páginas, pero la verdad, ya no me interesa mucho
la
crisis de media edad de Wallander, ni la improbable asesina, ni bancar
ni una página más del tiempo desagradable de
Ystad.
Supongo que al final resolverá el caso. (Otra
selección
del Club de Lectura de la Biblioteca de Carboneras.) 20070428
Marai,
Sándor. El último
encuentro, 23rd ed. (Barcelona: Salamandra, 2004).
Vea "El
imperio de la amistad", 8 de abril de 2011, Lecturas y lectores
Martín, Luis G. (2002). El alma del erizo.
Madrid, Alfaguara.
Cuentos que son realmente fábulas con sus
moralejas irónicas. Martín es gran fabricante de
situaciones conflictivas pero no muy complicadas, para iluminar temas
como : la autenticiad y cómo venderla ("Bertrand Romaild",
donde "reality TV" es muy irreal); la generosidad y la venganza, el
amor mal dirigido, y la arbitrariedad de categorías morales
como 'la belleza'. Son situaciones imposibles, casos extremos para
destacar algún dilema, y como parábolas morales
son interesantes y divertidos. Lo que faltan son personajes complejos y
el diálogo que nos permitiría conocerlos. 20050425
Martín Moreno, Francisco. México
negro: una novela política. México
D.F.: Joaquín Mortiz, 1988.
Más historia que novela, sobre la
explotación yanqui del petróleo mexicano, desde
Porfirio Díaz a Lázaro Cardenas, y sus
consecuencias políticas y sociales dentro de
México. Basado principalmente en las investigaciones de
Friedrich Katz y otros. Como historia, interesante, con retratos de
varios personajes históricos (pero con fallas: habla
continuamente del presidente "Woodward Wilson" y menciona "su generoso
bigote"); como novela, muy muy lento. Los personajes ficticios
están agregados pero no integrados en la historia, por lo
menos hasta la p. 300, donde yo lo abandoné.
Martínez, Tomás Eloy. Santa Evita.
Barcelona: Seix Barral, 1995. 394
Historia de la muerte de Eva Perón y de las
andanzas de su cadáver embalsamado, en la custodia de unos
militares obsesionados con ella y el cadáver. Lo
único que tiene de ficción es quizás
la estructura, que es más como novela que historia o
biografía. Me gustó mucho, pero no para emular.
Es otra de esas novelas donde el autor hace su propia
producción de la obra parte del argumento.
Mateo, Andrés L. La
balada de Alfonsina Bairán. Madrid: Alianza
Editorial, 1999. 166
El protagonista es la luz en esta novela sobre algunos
aspectos de la vida urbana durante el trujillismo. La 'balada' parece
ser pintada más que contada. Como los lienzos de Vermeer,
(cf. novela de Tracy
Chevalier) las escenas sugieren toda una complejidad de
emociones y relaciones por sus sombras, huellas y colores, sin tener
que nombrarlas.
"El sol le hirió el pelo con un dorado de eternidad,"
recuerda Alfonsina de su futuro marido Alberto Cuadra
González cuando primero se conocieron. (14) "El sol
refulgía con su penacho amarillo," (24), "Las sombras la
envolvieron, metida en su vestido de lunares verdes, habitada por el
peregrinar del desconsuelo, sin poder darle una explicación
a aquel malhadado momento que sobrevenía en el parque
inundado de polen y de aves que se ocultaban entre las palmas." 25
La historia sugerida es de una señora buena y dulce en la
entonces Ciudad Trujillo, que se horroriza ante la violencia del
régimen. Cuando los esbirros asesinan a su marido
(quizás por algo subversivo que dijo en una aula de clases),
emprende una larguísima, pacientísima y
extrañisima campaña de venganza. Convierte el
local donde su papá había tenido una tienda en
burdel, para al final, después de años, destruir
al matón, y el burdel, de una manera espectacular. Todo
está contado en la voz de un joven, opositor del
régimen y enamorado de una de la putas de Alfonsina, que
gana la confianza de esta y descubre algunos de sus secretos. (Libro
amablemente dedicado por su autor, en la Librería La
Trinitaria, Santo Domingo, 16-02-2001) Para otras novelas sobre el
trujillismo, vea Julia
Alvarez, In the Time of the
Butterflies y
MarioVargas Llosa, La Fiesta del
Chivo.
Muñoz Molina, Antonio. 2001. El jinete
polaco. Pp. 9-619 en Premios Planeta 1991-1992. Barcelona:
Editorial Planeta.
Un hombre que se ha hecho intérprete de
otras lenguas
y ha rehuido de sus orígenes en la remota ciudad de
Mágina en Jaén, donde nació en una
familia
campesina en 1956, reconstruye la historia de su ciudad y se
resitúa en ella a través de los testimonios de
conciudadanos, un archivo de fotos, y el encuentro inesperado y
apasionado con la hija del que fue una figura clave en esa historia.
Esa persona, el Comandante Galaz, fue tan audaz y decisivo como el
protagonista es tímido y vacilante -- tomó la
decisión determinante que mantuvo esa ciudad leal a la
República -- pero guardó entre sus efectos
personales una
copia de la pintura "El jinete polaco" de Rembrandt, que
quizás
para él, como para el narrador, representaba la soledad
digna y
el distanciamiento de una ciudad que defendía.
Fundamentalmente
trata de la abrupta transición histórica de
España
y la casi imposible comunicación entre las generaciones de
antes
y después de la Guerra Civil. Está llena de
pasajes
descriptivos muy vívidos de los diferentes momentos de esa
transición. La historia se desarrolla en la mente del
intérprete, Manuel, en oraciones larguísimas
donde muchas
veces es difícil saber quién está
hablando o en
que país o momento histórico estamos, lo que
dificulta
mucho la lectura, especialmente de las primeras 100 páginas,
antes de que llegamos a reconocer a los personajes nombrados por
repetidas menciones. Hay muchas partes bellísimas y
conmovedoras
-- el doloroso y aterrido parto del protagonista es una de ellas --
pero la conclusión es bastante débil, porque nos
recuerda
la exasperante pasividad del que ha contado la historia:
está
aguardando con una bellaquería desesperada que venga su
amante
para arreglarle la vida.
Érase
una vez una mujer que quería matar al bebé de su
vecina por Liudmila
Petrushévskaia
Evaluación: 3 de 5
*
Son 19 historias mágicas y misteriosas por una escritora muy
premiada en Rusia. El relato que más me hizo reír
era "El secreto de Marilena" que, entre otros personajes estrafalarios,
incluye un brujo malevolísimo y frustradísimo en
sus malas intenciones. Os recomiendo también "Venganza" (el
relato que inspira el título de la colección) y
"El milagro". Son frecuentes en estas páginas los adictos a
vodka, los hijos abusivos para con sus padres, la angustia frente a las
fuerzas del orden (militares o policías), y las viejas
sufridas, pero la justicia siempre triunfa sobre el mal de una manera
fabulosa y totalmente inesperada.
View
all my reviews
Muñoz Molina, Antonio. Plenilunio. Madrid:
Alfaguara, 1997.
A una pequeña ciudad andaluza llega el
inspector
(cuyo nombre nunca sabemos), veterano de la lucha antiterrorista en
Bilbao, para enfrentar otro tipo de horror: el asesinato
sádico
de un niña. En el curso de su persecución del
asesino,
descubre su propia capacidad de afecto, congelada desde una infancia
difícil y décadas de trabajo
policíaco. El
reencuentro con el anciano "padre rojo" Orduña, otrora
director
del colegio jesuita que lo había recogido cuando era
"huerfano
de guerra", y una inesperada relación con una maestra de
escuela
que sabe penetrar su recia armadura emocional --Susana Grey, casi 20
años menor que él y harta de someterse a las
expectativas
ajenas--lo hacen encarar su pasado e imaginar un futuro posible
diferente. Paralelamente se cuenta la historia del joven asesino, un
muchacho de poca cultura y una enorme frustración sexual,
que lo
domina especialmente en el plenilunio. Y seguimos los desplazamientos
del joven terrorista venido del norte para acechar al inspector.
El libro engancha por el suspense que crea al final de
casi
cada capítulo y que mantiene hasta el final, y ofrece
personajes
complejos, reconocibles y creíbles, con una intensidad
psicológica digna de los grandes maestros del
género como
Raymond Chandler o Dashiell Hammet. O sea, es una novela de un
género policíaco muy conocido, ligeramente
contextualizada por la realidad histórica de
España. La
guerra civil y la represión franquista funcionan como la
causa
originaria del congelamiento emocional del inspector y la guerra contra
ETA explica plausiblemente la crisis emocional de la mujer del
inspector y su propio endurecimiento.
Tiene lugar en la misma ciudad provinciana (una
versión de Úbeda) que su obra anterior, El
jinete polaco.
Pero aquí la historia es solamente el trasfondo para una
trama
de estructura ya muy conocida, mientras en la novela anterior, la
ficción sirve para examinar la mucho más compleja
historia real de a través de más de dos siglos.
Por lo
tanto, Plenilunio es mucho más fácil de
leer y
más entretenida que aquella, y de cierto modo menos
interesante.
060418
Ultimo
Minuto por Andrés
Neuman
My rating: 3
of 5 stars
30 relatos muy cortos por un escritor muy joven (nació en
1977 y publicó este libro en 2001) y de muy ágil
imaginación. En general, los personajes son o meras
caricaturas o figuras casi sin atributos distintivos, pero la
situaciones en que Neuman los ubica, y a veces las neurosis absurdas
que los achacan, dan momentos de risa o asombro. Os recomiendo
especialmente "Madame Nené", que presentala
confusión de un chico en instituto que insiste en creer que
una maestra quiere seducirlo; "El discípulo", una cruel y
cómica sátira de las pretensiones de unos sesudos
seudo-intelectuales, y "El postre", que es simplemente delicioso. Los
demás cuentos son casi todos amenos, y muchas veces
imposibles (contando cosas que no podrían ocurrir fuera de
los sueños), pero para mí sólo esos
tres son memorables.
View
all my reviews
Neuman, Andrés. La vida en las ventanas. Madrid:
Editorial Espasa Calpe, 2002.
Novela epistolar, donde un joven que se firma "Net"
chatea
en ordenador con una joven que nunca responde y tal vez no existe, para
contarle su
vida tímida y sus observaciones de personas más
enérgicas. Observa sin intervenir como Xavi, su
único
amigo varón, un "poète maudit" equivocado de
siglo, se
autodestruye, y su madre y su hermana se independizan del patriarca
insoportable, y la muchacha que inexplicablemente ha decidido tomarlo
como novio toma todas las decisiones en su vida de pareja -- mientras
él se contenta de no hacer casi nada (aparte de un subempleo
en
una tienda de cortinas), siempre encontrando alguna excusa para chatear
con su correponsal fantasma en lugar de actuar. El momento
más
divertido es cuando el autor mismo, un argentino llamado
Andrés
con las mismas señas de Andrés Neuman, entra en
escena,
pero su intromisión es breve y no afecta para nada la deriva
de
la vida de Net.
Ortiz,
Lourdes. 1995. La fuente de la vida.
Barcelona: Planeta.
Dos madrileños, inquisitivos pero
pusilánimes,
viajan a ciudades distantes -- Cusco, el recién casado
Ramiro, y
Bucarest el periodista cuarentón y regordete Esteban --
donde cada uno se liga con una mujer fuerte (Nelly
la
gringa en Cusco, Ródika la enfermera en Bucarest) que
está en líos por su participación en
el
tráfico de niños, y después de un
débil y
totalmente ineficaz intento de rescatarlas, cada uno regresa a casa y a
su rutina y mujer aburridas. O sea, a diferencia del típico
héroe de aventuras, son burgueses normales que en el fondo
no
quieren cambiar sus vidas. En cuánto al tráfico
de
niños, nunca averiguamos que era lo que realmente pasaba en
ninguno de los dos países, pero se intima que eran cosas
bien
feas. Las descripciones de las dos ciudades, Cusco y Bucarest,
son
las partes más interesantes. 2006-2-11
El
Mapa del Tiempo
por Félix J. Palma
Premio Ateneo de Sevilla (2008)
My rating: 3
of 5 stars
En Londres en 1896, la novela que H. G. Wells ha publicado el
año anterior, La máquina del tiempo,
ha estimulado tanto entusiasmo por la idea de viajar por el tiempo, que
un promotor ha podido convencer a muchos de que — por un
precio bien alto — los puede llevar a través de un
"agujero en el tiempo" para ver la terrible batalla que
decidirá el destino de la humanidad en el año
2000. El único que no se entusiasma es el mismo Wells,
convencido de que los viajes temporales son una mera
fantasía. ¿O no? El nuevo espectáculo
siembra una duda.
Wells tiene que usar todo el ingenio de su fecunda
imaginación para salvar a unos creyentes del desastre, para
desenmascarar al promotor de los viajes por el "agujero del tiempo", y
finalmente para salvar su propia vida, o sus posibles futuras vidas,
cuando de repente se encuentra en los universos paralelos en que no
había creído, donde se ha alterado el cauce del
tiempo.
Llegaremos a sentir con gran claridad la vida en Londres en 1896, desde
las mansiones frente a Hyde Park hasta el barrio miserable de
Whitechapel en el "East End", y conoceremos a sus diversos moradores,
incluyendo (a demás de Herbert George Wells) a "Jack el
Destripador" y las putas que destripa, al trágico "Hombre
Elefante", a ricos burgueses y jornaleros pelagatos, y —
brevemente — a los también novelistas Bram Stoker
y Henry James. La novela está construida sobre la
personalidad y vida de Wells (cuya biografía está
presentada en quizás excesivo detalle), pero como
él es un mojigato cuyas únicas virtudes son su
imaginación y curiosidad, había que detenerse en
muchos otros personajes (un cochero, un inspector de Scotland Yard, los
ricos jóvenes burgueses, el mercachifle defraudador y los
jornaleros, et al.), que funcionan principalmente para llenar el
escenario en que se mueve Wells. Y está el autor mismo, que
se interpone para recordarnos de su existencia, con frases como, "Y yo,
que todo lo veo aunque no tengo el menor interés en ello,
como ya les he repetido varias vedes a lo largo de esta historia, puedo
confirmarles que…"
¿Existen realmente los viajes del tiempo? Pues
sí, y esta novela es la prueba. Como el autor casi nos
confiesa al final, el verdadero viajero del tiempo ha sido
él, el constructor de la "máquina del tiempo" que
es esta novela. Y nosotros sus lectores hemos sido sus
compañeros de viaje, ingenuos y muchas veces
engañados por sus trucos.
La novela es demasiado larga, y los acontecimientos tardan mucho, y
algunos de los incidentes son increíbles aún
dentro de las premisas fantásticas; el autor o nos ha
engañado o ha repentinamente cambiado las reglas que
él mismo estableció. A pesar de estas
decepciones, el retrato de Londres en ese momento es un placer.
View
all my reviews
Payá Beltrán, José. Destilando fantasmas.
Alicante: Editorial Agua Clara, S.L., 2007.
Unos estudiantes graduados españoles en la
universidad del (para ellos) inhóspito Columbus, Ohio, EE.
UU. ("Columtown") en 1995 se enfrascan en "la trama" de
descifrar
referencias literarias escondidas en los libros de la inmensa
biblioteca universitaria, persistiendo aún cuando su juego
provoca la degollación de una gata, la masacre torrencial
de un colchón de agua, y hasta el homicidio de un
viejo
profesor que podría darles una pista -- porque la
solución del misterio les lleva al escondite del diamante
más grande y más valioso del mundo,
detrás del
cual también está un anciano malvado. Pero el
anciano
malvado tiene pocas fuerzas para asustar, y a los estudiantes (y al
autor) les importa bastante menos el diamante que "la trama", el juego
de referencias de libro a libro (que abarca desde Agatha Christie a
Marco Polo, pasando por Dante y Amenemope). La trama se desenvuelve
muy, muy despacio, requiriendo muchas páginas de
explicaciones
bibliográficas y sendos detalles sobre los
hábitos de los
estudiantes (que pasan los días fingiendo
estudiar,
comiendo pizza, y dejando los chicos que las chicas les sirvan
café), y descripciones del mal tiempo de "Columtown". Pero
pensar en el apuñalamiento de un colchón de agua
es
divertido. 2008-6-6
Pérez Galdós, Benito. Misericordia. 1897.
Biblioteca Pérez Galdós. Madrid: Alianza
Editorial, 1998.
Benina (Benigna), cocinera soltera de 60
años,
mantiene a su vieja ama doña Paca y sus dos hijos -- que han
malgastado toda su pequeña fortuna -- mediante todo tipo de
malabarismo económico, mintiéndole y haciendole
creer que
lo que recibe de limosna son regalos de un buen cura (inventado por
ella) llamado don Romualdo. Cuando un verdadero cura llamado don
Romualdo aparece, y entrega una rica herencia a doña Paca y
sus
hijos, doña Paca y sus hijos y su nuera expulsan a la vieja
sirvienta de la casa, pero Benina acepta esa ingratitud como normal
para tal familia y termina contenta en la Misericordia,
regentada
por el verdadero don Romualdo. Otros personajes especialmente
memorables incluyen el mendigo judío marroquí
ciego
Almudena (nombre original: Morejai), violento y cariñoso y
adicto a fantasías mágicas para producir riqueza,
y
Frasquito, un viejo y paupérimo caballero demasiado
orgulloso
para pedir limosnas. Es un retrato muy vívido de la vida de
los
pobres en Madrid a fines de los 1890s.
Pérez-Reverte, Arturo. 2004. Cabo
Trafalgar. Un relato naval. Madrid: Alfaguara.
En la desastrosa derrota de la flota aliada
francesa-española de 33
navíos de línea, frente a igual número
de navíos ingleses bajo el mando
del almirante Horatio Nelson, 1-XI-1805, Pérez-Reverte hace
trabajar un
34º navío español inventado, el Antilla
de 74 cañones (como era la
mayoría de la flota aliada), para poder entrar en las mentes
y
sensaciones de sus oficiales y tripulantes durante tan terrible
batalla. La corrupción de Godoy y sus ministros a dejado la
marina
española en mal estado (los navíos son muy buenos
pero mal equipados, y
el atraso de los pagos y otros abusos han hecho que pocos marinos
veteranos queden en la tripulación, que se ha completado con
artilleros
de tierra, campesinos y otros pobres urbanos reclutados a la fuerza),
el almirante francés impuesto por Napoleón es un
incompetente, y
algunos capitanes huyen hacia Cádiz en lugar de ayudar a los
navíos más
atacados, pero (en esta versión y probablemente en la
realidad), la
mayoría de los barcos y sus tripulantes novatos luchan
ferozmente
contre los mejor organizados, equipados y dirigidos ingleses.
Además
del Antilla, comandado por el valiente capitán Carlos de la
Rocha,
Pérez-Reverte inventa una balandra francesa, el Incertain,
cuyo capitán
Quelennec observa sin participar en la batalla. Es un relato lleno de
miedos, escalofríos, heroismos y términos navales
ya muy extraños.
Aunque esta edición incluye diagramas mostrando las
diferentes
cubiertas, los cañones y el velámen de un
navío de 74 cañones de la
época, los gritos de los oficiales y los daños
precisos del fuego
enemigo son muchos veces incomprensibles para el lector normal (no
especialista en el tema) de hoy. Pero no importa. Esos gritos y
caídas
de piezas misteriosas comunican la excitación y la
desesperación. Los
heroes de la novela son, al fin, los tripulantes y oficiales
españoles
en general, y especialmente el capitán de la Rocha (la
dignidad y el
deber), el guardiamarina de 17 años Falcó (el
patriotismo juvenil), y
el secano reclutado a la fuerza Nicolás Marrajo,
“hijo de madre poco
clara, sin trabajo ni profesión conocida salvo de
pícaro,
contrabandista, rufián y buscavidas, escoria de las
Españas, reclutado
forzoso por un piquete de leva en la taberna La Gallinita de Cai", que
se enloquece bajo el incesante tiroteo y realiza una
increíble hazaña –
volver a izar la bandera española en lo que queda de un
mástil del
destruido barco, bajo el fuego enemigo intenso –
sólo para joder a los
ingles (espíritu de resistencia del pueblo común).
Pérez-Reverte, Arturo, and Carlota
Pérez-Reverte. El
Capitán
Alatriste. Las aventuras del Capitán
Alatriste. 2002, Alfaguara ed. Madrid: Grupo Santillana, 1996.
En 1623, Diego Alatriste y Tenorio, 43, veterano de 30 años
de
guerra en Flandes, Nápoles y España, y
actualmente
espadachín de alquiler en Madrid, es contratado junto con
otro
espadachín por unas misteriosas personas poderosas para
escarmentar o matar (las órdenes son contradictorias) a dos
viajeros ingleses, que resultan ser el joven Príncipe de
Gales
Carlos y Buckingham, pero un escrúpulo suyo le hace
salvarles la
vida y así enemistarse de por vida con el siniestro fraile y
presidente del Santo Tribunal de la Inquisición y el otro
espadachín, el siciliano Gualterio Malatesta. La historia la
cuenta el que era entonces su paje de 13 años,
Íñigo Balboa, huérfano de un antiguo
compañero de guerra del "capitán" (un apodo de
Alatriste,
que nunca alcanzó ese grado).
La peculiar hombría del capitán, la
recreación histórica de España y
Madrid en su
agitada y políticamente desastrosa "Edad de Oro" del siglo
XVII
-- con un papel destacado para Francisco de Quevedo--, y el lenguaje
colorido, vívido, arcáico pero comprensible son
los
grandes placeres de la lectura. A diferencia de la novela de Granada de Felipe
Romero
(que trata de la misma época), esta no solamente
habrá
sido muy divertida de escribir, también lo es de leer. La
visita
del Príncipe de Gales y Buckingham, incógnitos,
en pos de
conquistar a la infanta María (hermana de Felipe IV),
realmente
ocurrió. 2007.10.02
Pitol, Sergio.
Los mejores
cuentos. Presentación de Erique Vila-Matas.
Barcelona: Editorial Anagrama, 2005.
Cuentos
que no son cuentos, o que no cuentan tanto como sugieren, y que se
confunden con otros dos géneros de la literatura, el ensayo
y el sueño.
El mexicano Sergio Pitol es explorador no sólo de
geografías externas
-- Moscú, Varsovia, Lwów, Bristol son algunos de
los lugares donde
compuso estos relatos -- sino también de sus propios
recuerdos y
anhelos y de las posibilidades nunca realizadas. En "Cementerio de
tordos", nuestro autor (posiblemente sentado en un café de
medio pelo
en Roma) nos presenta un escritor sentado en un café de
medio pelo en
Roma que se imagina un escritor sentado en un café de medio
pelo en
Roma. Y este escritor inventado por el escritor inventado por Pitol,
birome en mano, se pone a hurgar en sus recuerdos más
nebulosos para
encontrar algún cuento que sea digno de ser leído
por sus amigos
críticos. "En cierta forma", piensa o escribe ese autor
inventado, "se
trataría de una investigación sobre la memoria:
sus pliegues, sus
trampas, sus sorpresas." (p. 154)
En cierta forma, todos los
cuentos aquí reunidos son tal investigación.
Más concretamente, son
investigaciones sobre cómo un narrador usa y transforma la
memoria. Si
no conoce bien las calles de la ciudad donde quiere situar su historia
(lo que ocurre a varios narradores en estos cuentos), puede esquivar el
problema hablando nada más de los interiores. Y tambien
puede cambiar
hombres por mujeres, polacos por australianos, y Madeira por Veracruz,
aun sin darse cuenta del trastrueque.
En "Vals de Mefisto" vemos
al escritor no desde adentro, como en "Cementerio de tordos", sino
desde otro ángulo, el de su redactora y correctora habitual
que es
también su ex mujer -- que ha convivido con él lo
suficiente para
reconocer la experiencia real distorsionada y reimaginada en su
ficción. En "Nocturno de Bujara", una fábula
absurda inventada para
impresionar a una mujer de frágil psique trae consecuencias
nunca
claras pero seguramente trágicas cuando ella trata de
hacerla realidad.
El último y más reciente relato de la
colección, "El oscuro hermano
gemelo", empieza y cierra como un ensayo en que Pitol inserta una
ficción sobre la historia de una ficción, una
conversación con una
anciana escandinava en Praga sobre algo acontecido en Madeira que
termina unida con otras memorias para transformarse en una historia de
mexicanos en Veracruz -- otra exploración más de
"la relación de un
novelista con su obra en proceso" (p. 242), como en realidad son todas
estas piezas.
Pero por toda la confusión deliberada y la
nebulosidad, a veces se asoman historias realmente
dramáticas que el
lector tiene que completar en su propia imaginación, porque
Pitol se
niega a hacerlo. Lo sugerido puede ser más terrible que lo
contado,
como en "Cementerio de tordos" -- problemas de clase y casta que
contribuyen a lo que puede haber sido un asesinato -- o "Nocturno de
Bujara" -- un horrible asalto sospechado pero no demostrado -- y en
otros. Total, se puede considerar el libro como una serie de estudios,
ejercicios de la imaginación, tan útiles para el
narrador practicante
como para un guitarrista los estudios de Sor o Tárrega.
Sergio
Pitol (Puebla, México, 1933)
Cervantes
para Sergio Pitol, BBC Mundo
Poe, Edgar Allan, et al. El gato
negro. Trad. Doris Rolfe. 3a ed. Madrid: Anaya,
1987.
Introducción
a la novela de intriga, por Juan y Constantino
Bértolo Cadenas, seguida de los relatos de Poe: El
gato negro / Manuscrito hallado en
una botella / Un descenso al Maelström / El entierro prematuro
/
Los hechos en el caso del señor Valdemar / El
corazón
delator / El tonel de amontillado / Hop-Frog / El pozo y el
péndulo / Berenice / Ligeia / La caída de la Casa
de
Usher / Apéndice, Constantino Bértolo Cadenas
Puchol, Vicente. Alguién
soñó sobre una piel de toro. Sevilla:
Renacimiento, 2001.
Durante la guerra civil española, Indalecio
Prieto encarga a Álvaro Prada la misión de ir a
la ciudad estado Villadite, en la costa norte de África,
para interceder entre las dos Españas -- la de la
República y la de Franco y su gente -- porque Villadite es
la 3a España, adonde han ido las gentes expulsadas de
España en sucesivas represiones: judíos, moros,
herejes cristianos, todos viviendo en democracia y tolerancia. Hermosa
premisa fantástica.
Racionero, Luis. La sonrisa de la Gioconda. Memorias de Leonardo.
Barcelona: Planeta, 1999.
En víspera de la muerte, Leonardo da Vinci
escribe una carta a un jóven ex-aprendiz y amante donde
cuenta su vida (Florencia, Milán, Roma y ahora Francia) y
explica la sonrisa en su último retrato, que es de su madre
Lisa : es la que tuvo el día que supo, por boco de "Salai",
el hartero protegido de Leonardo, que éste había
sido el autor de la muerte del duque de Milán, noticia que
le provocó la muerte. "¿Qué me estaba
diciendo? No era reproche ni aprobación, era sólo
aceptación: todo lo que es está bien." (p. 291)
El gran placer de este libro es, más que conocer un poco
mejor la carrera de Leonardo, ver y sentir la efervescencia del
Renascimiento del s. XV cuando trabajaron Maquiavelo, Miguel Angel
Buonarotti, Tiziano, Rafael, los Médicis en Florencia,
Ludovico Sforza "il Moro" en Milán, et alii. La
aceptación por Leonardo, de la naturalidad de la muerte para
la continuación de la vida de otros seres, es
quizás la moraleja (para mí simpática)
que el autor quiere compartir.
Rivas, Manuel. Los
libros arden mal.
(Original, gallego: Os
libros arden mal.) Trans. Dolores Vilavedra. Madrid:
Alfaguara, 2006. 610 p.
El espíritu de libertad creativa de la II
República, encarnada especialmente en una pandilla de
jóvenes deportistas y literatos de A Coruña,
sobrevive la
insurreción militar, las masacres, y la pretendida
extirpación de su memoria por el régimen
franquista, para
la enorme frustración de los represores obsesionados con ese
proyecto. Es una gran novela, no sólo por su grueso (610
folios)
sino por su complejidad y sus logros en presentar las maneras de
pensar (y de amar y odiar, temer y esperar) de gente tan diversa como
Polca, el jardinero-enterrador-gaitero; Ricardo Samos, el
católico literato que quema libros y después
llega a ser
juez en el franquismo; Chelo Vidal, la bella mujer del juez y pintora
reconocida, que resulta tener otra vida oculta, arriesgada y noble;
Dez, el censor franquista gay
que se fantasea poeta; Curtis, apodado "Hércules hijo de
puta",
grandísimo y fortísimo aspirante a electricista
que se
convierte en fotógrafo ambulante -- y los de las
próximas
generaciones, especialmente Gabriel, hijo de Ricardo Samos y Chelo
Vidal, y Ó, hija de Polca. Y decenas de personajes
más.
La quema de libros sacados de bibliotecas privadas y
públicas en A Coruña un mes después de
la
insurrección falangista, en agosto de 1936, es la imagen
central
y recurrente. La memoria de esos libros, y la supervivencia de algunos
con sus cantos quemados, y la búsqueda desesperada de uno en
particular por el juez Samos, son la imagen central.
Muchas veces es difícil saber hasta bien
entrado en
un capítulo cuál de estos personajes
está hablando
o siendo observado, y si estamos en julio o agosto de 1936, o en 1963,
o algún año posterior -- que me obligaba a releer
las
primeras oraciones una vez que me había ubicado. Y algunas
de
las historias no están resueltas. Por ejemplo, nunca
entendí exactamente quién era o por
qué importa un
joven (contemporáneo de Gabriel Samos) a que llaman "Zonzo",
y
varios otros misterios en ese mundo donde todos manejaban el secretismo
siguen misteriosos o ambiguos al final. Pero vale la pena hacer el
esfuerzo, porque te hace sentir (sin tener que sufrirlo en carne
propia) ese terrible régimen de miedo que era el franquismo.
20080927
Reverte, Javier. El
médico de Ifni.
Barcelona: Areté, 2005.
Una joven madrileña busca en Marruecos y
Argelia la
historia del padre que la abandonó antes de ella nacer, y
descubre la enorme confusión de identidad y angustia de ese
hombre, un ex-oficial y médico español que
había
desertado del ejército en Ifni (Marruecos) en 1975 para
luchar
por Polisario y ahora ha muerto misteriosamente en el desierto. Clara,
la hija, llena de rabia por el abandono paternal, hiere cruelmente a
sus amantes, pretendientes y parientes hasta orquestar una violencia
terrible que destruye a inocentes y a ella misma. El libro ofrece
retratos bien delineados de personalidades madrileñas y
algunas
hermosas descripciones del desierto, pero es principalmente una
denuncia poco coherente del colonialismo y post-colonialismo de
España en el Sahara. El único personaje que
parece tener
una idea clara de la política internacional es el que llega
a
ser el blanco principal de la ira de Clara, el ex-oficial de
inteligencia española Alberto Balaguer.
Rivera, José Eustasio. La vorágine.
1924. García Ramos, Juan Manuel ed. Santa Cruz de Tenerife:
Artemisa Ediciones, 2006.
Un
joven burgués bogotano rapta a una joven de buena familia y
la arrastra
a los llanos colombianos, donde la pierde a otro raptor, enganchador de
peones del caucho, y en busca de ella (por puro orgullo machista,
porque no la ama sino la desprecia) se adentra con otros hombres de los
llanos a la selva,
la vorágine de una naturaleza hostil y terrible violencia
humana. La
densidad de la prosa y la abundancia de localismos (Rivera incluye un
vocabulario) hacen muy trabajosa la lectura, pero merece la pena. Los
personajes son complejos y muy marcadamente delineados (salvo la
muchacha raptada de Bogotá, que casi no existe en la novela
más que
como fantasma); el narrador Arturo Cova, "un desequilibrado tan
impulsivo como teatral!" (como lo describe su reacio
compañero de
aventuras Fidel Franco) es repulsivo pero fascinante. La denuncia de la
esclavitud y los asesinatos impunes de los caucheros es contundente, y
los momentos violentos -- especialmente el clímax -- son
extremadamente
intensos. Y también merece la lectura por ser el
máximo ejemplo de un
ideal literario del principio del s. XX (descripción
detallada y
poética, abundancia de localismos), que ya no se
usa. 20070328
Muy importante:
ve el texto mural del artista Leandro Katz, Las
bases reales de La
vorágine (2008). Incluye fotos y
textos que demuestran la verdad de los hechos descritos por Rivera.
Romero, Felipe. El
segundo hijo del mercader
de sedas. Ediciones Ubago, 1995. 7 ed. Granada: Comares,
S. L., 2003.
Esta novela histórica, la primera de dos por el
abogado laborista
Felipe Romero, te lleva por todas las calles, plazas y cerros notables
de Granada de principios del s. XVII. Fue cuando finalmente expulsaron
a los moros que habían sido vencidos ya hacía un
siglo, hecho que
(según esta narrativa) sumió la otrora
espléndida ciudad en la miseria.
Como dice el mercader de sedas a su segundo hijo en víspera
de la
expulsión,
sin ellos a esta ciudad se la
comería la
miseria y que su ruina duraría por siglos. Sus campos
quedarían
abandonados, sus ganados sin pastores, las fraguas sin herreros, sin
posibilidad de construir nuevas iglesias por la carencia de alarifes,
las maderas se pudrirían en los cobertizos al no haber quien
las
tallase, las huertas de la Vega sin buenos hortelanos que sepan llevar
el agua por acequias y atarjeas, y los tejedores, los tintoreros, los
tundidores, expulsados de la ciudad en la que ya no habría
ni lana ni
seda.
Para animar esta nostalgia por la ciudad que era,
Romero ha inventado un cronista que une en su sangre las grandes
corrientes históricas: "Soy el segundo hijo del mercader de
sedas
Esteban Lomellino; mi nombre es Alonso de Granada... y descendiente,
por mi madre, de la princesa Cetimeriem y de Yahya al Nayyar, hermano
del que fue rey y señor de la Alhambra
Muley-Hacen…"
Alonso de
Granada Lomellino, estudiando para sacerdote (porque su padre quiere
que llegue a ser obispo, o por lo menos, santo), se hace
discípulo de
otro Alonso, el viejo médico y traductor de
árabe, hebreo y latín, que
ha impresionado sobradamente al arzobispo de Granada con sus
traducciónes de antiguos libros de plomo, escritos en
árabe y contando
la vida y milagros de san Cecilio, un compañero de Cristo
que llegó a
ser martirizado en Granada. Al joven le enseña leer
árabe, y más importante, la
tolerancia por todas las religiones que, según
él, adoran al mismo dios.
Pero
este Alonso es en realidad un moro que no ha abjurado el Islam, sino a
contrario, ha fabricado y colocado los falsos textos de plomo para
convencer a los cristianos a seguir los mandamientos del
Corán, como si
el supuesto Cecilio (otro invento del viejo traductor) hubiera
anticipado por seis siglos lo que escribiría Mohama (lavarse
5 veces al
día y rezar mirando a Meca, etc). Pero se descubre el fraude
y entonces
la Iglesia y la Corona deciden expulsar hasta el último
moro. El joven
Alonso, ya canónigo, pierde a su querido maestro y el primer
amor de su
vida, cuando el viejo Alonso es degollado por su audacia. Ahora el
segundo hijo del poderosísimo y riquísimo
mercader de sedas desafía a
su padre por primera vez en su vida, y rehusa acompañarlo a
Italia.
Prefiere permanecer en su querida pero muy castigada Granada, como
simple fraile -- y su extraña decisión
(renunciando las riquezas y
poder eclesiásticos que su padre le había
arreglado en Italia)
combinado con sus nobles orígenes, hacen que tanto los
aristócratas
como el populacho lo tomen por santo, esperando que haga milagros.
Además
de su amor platónico por el viejo falsificador de libros de
plomo, el
futuro santo Alonso del Amor de Dios tiene dos amores carnales en su
larga vida: la primera con una morisca de 13 años
(afortunadamente, no
le deja descendencia) y, años más tarde, un joven
y guapo
novicio,
Alberto. Pero aparte de eso, pasa casi toda su vida entre un estupor
religioso y la hipnótica observación de su
paisaje. Es
uno de esos libros que habrán sido mucho más
apasionantes
escribir que leer.
Ruiz Zafón, Carlos. La sombra del viento.
Barcelona: Planeta, 2002. Reprint, 39ª.
"El mayor éxito internacional de la novela
española" y "39ª edición" reza la faja
que los editores han puesto al tomo. Es una novela boba y pueril, pero
sin embargo, te hace seguir leyendo. Lo que tiene de bueno: (1) un
misterio complicado, (2) el ambiente de una Barcelona asustada en los
primeros años del franquismo, y (3) el personaje
Fermín Romero de Torres, un charlatán
comiquísimo y simpático. Lo que tiene de malo:
(1) todos los demás personajes, que son simples caricaturas
de tipos sociales; (2) la simpleza de ese retrato de Barcelona, y (3)
lo absurdo del argumento. En resumen: El joven narrador quiere
conservar la obra de un novelista ignoto que, a su vez, disfrazado como
uno de sus propios personajes, está obsesionado con destruir
todo ejemplar de su obra, mientras un policía maldito busca
para matar al novelista. Se meten de por medio un librero rico, su hija
ciega y ninfomaniática, un relojero gay,
y diversos otros personajes olvidables. Al final, se cierra el
círculo, y el libro destruido por el primer novelista
termina escrito por su joven defensor. Para otra, mucho más
auténtica visión de Barcelona en la posguerra,
vea Nada de Carmen
Laforet.
Pedro
Páramo y El Llano en llamas por Juan
Rulfo
My rating: 4
of 5 stars
Érase una vez, en un México rural donde no pasaba
nada, un pueblo pequeño pero próspero con mucha
milpas, ganado y propiedades de varias familias en más o
menos iguales condiciones. Así por lo menos lo recordaba
Dolores, que en su lecho de muerte hace prometer a su hijo a volver a
ese pueblo, Comala, para reclamar de su padre Pedro Páramo
todo lo que le debe. Pero ese pueblo próspero e igualitario
ya no existe; lo que encuentra el hijo es un pueblo ruin y abandonado
por los vivos, donde las voces de los muertos le cuentan historias de
como Pedro Páramo, un monstruo agresivo y astuto, se
apoderó de todo, arruinando todas las familias a su
derredor, y luego, cuando viejo y destrozado por la pérdida
de la única mujer (de las muchas que sedujo o
violó) que realmente quería, dejó caer
toda actividad productiva. Entre los muchos episodios que cuentan las
voces y actúan los muertos está uno,
escalofriante pero gracioso, donde llegan unos revolucionarios
despistados, que luego sucumben a otros revolucionarios que siguen a
otro caudillo, y así sucesivamente — los primeros
sin jefe conocido, luego villistas, luego carrancistas. Los primeros
llegan "encarabinados y terciados de carrilleras" con la
intención de asaltar la propiedad de Pedro
Páramo, pero éste los invita a cenar, y cuando ya
han masticado tortilla tras tortilla y comido los frijoles, les
pregunta, "Patrones… ¿en qué
más puedo servirlos? … Hasta que uno de ellos
contesta:
—Como usté ve, nos hemos levantado en armas.
—¿Y?
—Y pos eso es todo. ¿Le parece poco?
—¿Pero por qué lo han hecho?
—Pos porque otros lo han hecho también.
¿No lo sabe usté? Aguárdenos tantito a
que nos lleguen instrucciones y entonces le averiguaremos la causa. Por
lo pronto ya estamos aquí.
Es una obra bella pero un desafío al lector, porque la
historia está contada en fragmentos que suceden en
diferentes momentos y desde muy diferentes puntos de vista —
pero vale la pena luchar por entenderla en su totalidad, y mantener la
paciencia para esperar para ver de quién es cada voz (y si
está viva o muerta la persona que habla) y en qué
lugar y en qué tiempo ocurre, porque en su totalidad la
novela es una historia triste y coherente, de la inocencia perdida, la
muerte, y el final triste y destructivo de un gran macho alfa.
View
all my reviews
Sabato, Ernesto. El
túnel.
1948. 29ª edición, Madrid: Cátedra,
2006.
Edición de Ángel Leiva. Introducción,
9-60; novela
El túnel, 61-165.
El pintor Juan Pablo Castel se siente compelido a explicar por
qué tuvo que matar a la única persona que
entendía
su pintura, la joven María Iribarne -- porque interpreta sus
relaciones con otros hombres (su marido ciego Allende y su primo
el estanciero Hunter) como traición y sus silencios como
ataques.
Es un retrato magistral del infierno interior de un
psicótico,
demasiado tímido y avergonzado de su propia torpeza para
formar
una relación normal. Su explicación cuando
finalmente la
asalta en la casa del primo: —Tengo que matarte,
María. Me
has dejado solo.
Sabato, Ernesto. Claves políticas.
Buenos Aires: Rodolfo Alonso Editor, 1971. 122
Yo entrevisté a Ernesto Sabato en en su
casa en Buenos Aires en enero de 1986 (The Threepenny Review, Winter
1988), sobre su rol como director de la CONADEP, la Comisión
Nacional sobre los Desaparecidos. Luego encontré esta
colección de pensamientos de este interesante escritor en
otros momentos, mucho antes de la "guerra sucia" de la dictadura que
sufrió la Argentina de 1976 a 1983 .
Son otras conversaciones en su casa en Santos Lugares,
mucho antes de la guerra sucia, cuando todavía se
podía creer en la posibilidad de una revolución
socialista latinoamericana. Las tuvo con jóvenes escritores
y redactores de la revista El
Escarabajo de Oro, en que ES defiende su militancia
política (anarquista, luego comunista, después
independiente de izquierda). En su "Polémica con Borges",
con la Respuesta de Borges (Revista Ficción,
nov. de 1956, respuesta de Borges marzo de 1957, y contrarrespuesta de
ES mayo de 1957, más otra "respuesta" por ES del diario La
Opinión, 3.vi.71), ES acusa a JLB de abandonar su
habitual monismo (identidad del yo
y el otro)
para el maniqueísmo en sus "efusiones" contra
Perón y el peronismo. "Yo no defendí nunca," dice
ES, "ni tampoco defiendo ahora la persona de Perón. Le
recrimino, entre otras cosas, no haber estado a la altura de la
histórica situación; de haber abandonado a su
pueblo; de no haber tenido nunca el coraje que en cambio tuvo Evita
Duarte; de haber carecido de grandeza; de haber cedido innumerables
veces a la demagogia, que es al amor por el pueblo lo que la
prostitución al amor; de haber desarrollado una industria
para el consumo y para satisfacer fáciles apetencias en
lugar de haber creado con sacrificios, las industrias de base; de
haberse rodeado cada día más de obsecuentes y
aprovechados, desechando a hombres independientes como Juaretche..."
75-6 El pueblo lo siguió "porque por primera vez en su
historia tuvo la posibilidad de ser una criatura humana digna...." 76
En su 'Carta al "Che" Guevara' (1.ii.60) ES pide a
Guevara un análisis del peronismo, mencionando que el pueblo
peronista identifica a Fidel con sus enemigos porque ambos hablan de
"liberación." Che le contesta (12.iv.60) , resumiendo las
bases profundamente populares de la revolución cubana.
Sobre el Sesquicentenario de la Independencia
("Palabras, palabras, palabras," Revista Sur, 1960): "Pocos
países ha de haber en el mundo como éste en que
todo empiece con mayúscula, descienda luego a
minúsculas y termine invariablemente entre
sarcásticas comillas: Libertad, Democracia, Patria,
Profesor, Damas y Caballeros, Señor, Grandes Destinos de un
Pueblo joven y Vigoroso, Soberanía, Oíd el Ruido
de Rotas Cadenas, Al Gran Pueblo Argentino Salud, Alta Magistratura de
la Nación, El Pundonor de las Fuerzas Armadas." 95
Sobre el compromiso de los intelectuales (Revista
Panorama, 31.vii.1968): polémica con David Viñas
et al., que lo acusan de "centrista." Inter alia, ES declara, "debo
confesar la tremenda verdad: no comparto el materialismo de estos
intelectuales [de la Nueva Izquierda, i.e., los firmantes de la carta].
No compartir las ideas es una de las excelentes condiciones de una
comunidad aceptable. A no ser que se considere óptima una
sociedad, como la rusa, en que haya una sola filosofía
legal," etc.
Sobre Chile: En su carta excusándose del
Encuentro de Escritores Latinoamericanos, 13.viii.1969; elogia a don
Pedro Henríquez Ureña, exiliado humanista
dominicano (1884-1946) que fue maestro de lenguaje de ES en la escuela
secundaria y de "la Magna Patria" (Latinoamérica). Pero no
dice nada sobre Chile.
Sobre los organismos parapoliciales: "El caso
Maestre": Carta de protesta, 24.vii.71, contra torturas y muertes de
peronistas a manos de tales organismos.
Salinger, J. D. El
guardián
entre el centeno. Trad. Carmen Criado. Madrid, Libro de
Bolsillo, 6ta impresión, 2002.
Muy buena traducción de esta novela
clásica
sobre una crisis en la adolescencia. Vea resumen en inglés
de
Salinger, The Catcher in the Rye
(1951).
Sampedro, José Luis. El amante lesbiano.
Barcelona: Areté (Plaza & Janes), 2000.
Una selección (del Club de Lectura de la
Biblioteca de Carboneras) sorprendente y candente, erótica,
sensual y transgresiva (si así se dice: quiero decir, que
viola unos tabúes muy sagrados) . Un hombre que se ha
sentido avergonzado toda la vida por su falta de hombría
descubre y libera su más auténticos impulsos
eróticos cuando entra un país mágico,
"Las Afueras", donde el tiempo no existe y los deseos se hacen
realidad. Allí coexisten lugares, objetos y personas que
él recuerda de su infancia en los años 1920 con
otras que conoció en los 40 y 50. Aparece Farida, una mujer
mitad hispana y mitad beréber, que lo había
impresionado cuando tenía 13 años, y ella se hace
su maestra, después su ama, y (casi) finalmente su amante --
para tornarse en el último momento en algo
muchísimo más impactante. Bajo su tutelaje, el
hombre descubre que, "Mi sexo es masculino, pero mi género
es femenino, atraído hacia las mujeres y, para concluir,
sumiso. Así es que resulto lesbiano." (p. 144) Los detalles
sensuales dan una gran vividez al libro, y cuando esos detalles se
mueven de lo visual a lo tactil, y el personaje Mario se emociona por
la textura de las bragas y medias de seda que se pone para convertirse,
no en "lesbiano" sino en lesbiana, con identidad feminina, con su nuevo
nombre Miryam, son excitantes a la manera de toda buena
pornografía, o los libros eróticos que pretenden
a algo más como la famosa Historia de O. En
este caso, lo que Sampedro pretende demostrar (creo) es otra modalidad
de la libertad que (según me cuentan los amigos
más leídos que yo en este autor) ha defendido en
muchos otros libros. De no ser por las informaciones ofrecidas por
algunos co-lectores, yo hubiera pensado que semejante erotisimo
explícito fuera lo único que Sampedro
sabía hacer. Ahora que entiendo un poco del contexto
biogáfico y literario de este autor octogenario
(búscalo en Google), entiendo este libro como un ejemplo de
algo mucho más interesante. Lo sorprendente para
mí era con qué interés y
aceptación lo recibieran los otros miembros del club de
lectura-- algunos se sentían frustrados por la estructura
narrativa (no se sabe por cierto cuánto es pura
fantasía y cuánto una supuesta realidad, si es
sueño o vivencia), pero nadie se ha escandalizado. 7 mayo
2005
Sánchez Ferlosio, Rafael. El Jarama. 1956. 6a ed. Barcelona:
Destino, 2003.
Un caluroso domingo en la orilla del Jarama es
ocasión para conversaciones que revelan las actitudes,
creencias
e ignorancias de una gran variedad de gente, desde los chicos y chicas
madrileñas que se han desplazado a Coslada para divertirse
en el
sol y el agua, hasta lugareños de diversos oficios, edades y
condiciones, y finalmente -- cuando una de las chicas
madrileñas
se ahoga cerca de las compuertas del río -- "la autoridad"
en
las personas de guardias civiles, un joven juez y su secretario, et
alii. El libro es casi totalmente diálogo, reproduciendo los
acentos singulares de todo el elenco, y las actitudes, los prejuicios y
los conocimientos (y falta de conocimientos) de cada cuál.
Apoya
el diálogo descripciones llamativas y originales del
contexto
físico, desde la desvencijada taberna de Mauricio y
Faustina,
hasta las vías del tren, las aguas del río, y la
carretera de noche iluminada por una luna llena y puntualmente por
distantes luces urbanas. No hay ningún protagonista
especial,
sino muchas narrativas fragmentadas y observaciones de las muy
diferentes vidas de campo y ciudad. La reproducción de los
diálogos es genial, pero como no hay una historia central,
sino
que todas las historias tienen más o menos el mismo peso,
esas
historias no convergen en una que no sea el día mismo.
Ocurren
incidentes cómicos y otros dramáticos, incluyendo
la
muerte de la chica, pero la manera de contar les quita todo dramatismo,
como decir que estas son cosas que ocurren típicamente en un
día caluroso en las afueras de Madrid.
Me hicieron reír pasajes como estos:
[Habla el lugareño don Marcial, sobre los emigrantes
regresados]
- Hasta los
mismos hablares aquellos tan tirados, he oido yo a emigrantes que no
había forma de sacárselos de la lengua y que
volviesen a
hablar como está mandado. No le digo en el pueblo, la
risión.
- Sí, una cosa parecida a las
películas de Cantinflas o de Jorge Negrete, ¿no
es eso?
- Igualito. Lo mismo que las cintas
esas. Como que a
lo primero no podías escucharlo sin que de golpe no te
entrase
de reír. Exacto como el cinema, ¿qué
más
da? Y eso a pesar que aquellos venían de Venezuela, mientras
que
estos Cantinflas y Negretes del celuloide son nacidos en
Méjico,
que está de Venezuela, pues ya sabe usted,
lejísimos;
pero además no de estos lejísimos que decimos
aquí
en España, sino lejísimos en distancias de
aquellas, que
hay que agarrarse lo tremendas que son. Bueno, pues casi no se
distingue un habla de la otra. Total, que yo lo que he sacado en
consecuencia es que allí es todo un mismo chapurreao.
- Y ¡cuidado que es pegadizo,
hay que ver! No hay uno que no acabe hablando como ellos. [p. 301]
Así que mis vecinos españoles
creerán
que yo, del Barrio Las Minas de Baruta (afueras de Caracas), tengo el
mismo chapurreao que Cantinflas!
Pero mejor aún es esta respuesta cuando uno de los
lugareños, un pastor, dice que su amo no quiere reconocer lo
viejo y enclenques que están sus ovejas:
- Eso es
como mi padre, en paz descanse-- decía el
alcarreño --,
un caso igual. Que en los últimos tiempos no
hacía
más que decir: yo no estoy bueno, no estoy bueno. Y
qué
no iba a estar bueno ni qué ocho cuartos. Lo que
tenía
simplemente es que le iba llegando el turno, por las edades que
alcanzaba. Pasaba lo que tenía que pasar. Lo raro hubiera
sido
lo otro, eso es lo que hubiera dado qué pensar. Oiga, como
que a
mí me entraban a veces ganas de decirle, no siendo el
respeto,
claro, y esos reparos que uno tiene, de decirle: "¡Viejo,
padre,
viejo es lo que usted está, no le ande dando más
vueltas,
más pasado que Matusalén, a ver cuándo
se va a
querer dar por aludido, ni enfermo ni nada, que se termina, que ya no
da más!» El pobre hombrito. ... Pues lo mismo mi
padre y
lo mismo este señor, con el cuento las ovejas, que nos ha
referido aquí el Amalio. ¡Igual! Equivocan lo
viejo con lo
malo. [pp. 253-4]
Y finalmente, el amargado Lucio, ex panadero, que al
final de un día largo de horas sentado en la misma silla,
sale con,
¡Pues
ahí está el asunto! Lo que yo digo es que me lo
den,
¡que me devuelvan lo bailado! [p. 271]
Algunos de los compañeros de nuestro club
de lectura
de la biblioteca de Carboneras encontraron aburrida e interminable esta
famosa novela, y creo entender por qué. No hay un hilo
maestro,
ningún personaje que se destaca, pero sí un
retrato
amplio y perspicaz de todo un entorno social. Poca acción
pero
mucho diálogo, muy bien oído. A mí me
parecía maravilloso ese oído, y
también me
conmovió el drama de lo que no se cuenta pero se intuye.
20090201
Santos, Luis R. Tienes
que matar el perro (cuentos). Santo Domingo: Cocolo
Editorial, 1998. 118 pp.
¿Tienes vagas ansiedades a pesar de que una
bonita mujer te quiere mucho? ¿O te sientes desgraciado
porque el único ser que te ama es un viejo perro
cagón? Pues, para Luis R. Santos, como dice el doctor pelele
de Pepto Bismol, "El remedio es el mismo!": El suicidio.
No todos los protagonistas de estos 18 cuentos se
suicidan. Algunos se ven frustrados en el intento, y otros mueren sin
querer. Los dos cuentos más interesantes son excepciones a
la fórmula. "Tránsito tortuoso", muy Borgesiano
(Santos está tan enamorado de una cita de Jorge Luis Borges
que lo usa dos veces), nos ofrece dos conclusiones alternativas: en
una, mueren los dos protagonistas, en la otra, más
irónica, muere sólo uno. Pero mejor
aún es la cómica y triste "El nombramiento",
donde no muere nadie, y donde la ironía es ágil,
liviana y sostenida, como en El coronel no tiene quien le
escriba de Gabriel García Márquez,
o los Cuentos de oficinistas de
Mario Benedetti. Pinta las eternas frustraciones de
un infeliz que ha depositado toda su fe en la labor partidaria para una
elección. A diferencia de todas las demás
fábulas de esta colección (y digo
fábulas porque, como muchas veces en Cortázar o
Borges, hay un aire mítico, sin detalles realistas), en "El
nombramiento" Santos no intenta sorprendernos al final, sino permite
que la conclusión sea la inconclusión del eterno
optimismo del narrador. (Dedicado por el autor, en la
Librería La Trinitaria, 16-02-2001)
Saramago, José. La balsa
de piedra. Barcelona: Seix Barral, 1987. Tr. del
portugués.
Al mismo momento en que la península
ibérica
empieza a desprenderse de Europa, ocurren otras cosas
extrañas
en las vidas de 3 portugueses, un español y los perros mudos
de
la frontera con Francia. La ex-península, ahora
ínsula,
se aleja de Europa, camino hacia las Islas Azores, y los portugueses --
Joaquim Sassa, un funcionario de Porto que tiró una piedra
con
descomunal e inexplicable fuerza, y Jose Anaiço, maestro de
escuela a quien una enorme bandada de estorninos sigue a todas partes
-- van a buscar al andaluz Pedro Orce, un sextagenario
farmaceútico que siete temblar la tierra. Deciden ir juntos
para
ver pasar Gibraltar (que a su vez se ha desprendido de la
ex-península), y luego siguen a Lisboa, donde encuentras a
Joana
Carda, una joven rústica que acaba de separarse de su marido
y
que trazó una raya en la tierra en el mismo momento del
desprendimiento. En el pueblo de ella, se les une uno de los grandes
perros mudos, descendientes del gran Cancerbero, que los
acompaña y protege. En Galicia encuentran a la joven viuda
María Guavaira, y temiendo el tremendo choque que parece
inevitable con las Islas Azores, todos deciden viajar juntos hacia el
interior y hasta los Pirineos, para ver ese fenómeno de la
separación continental. Hacia allí
también
va un campesino español de Andalucía, que dice
…
y ahora
adiós, señores portugueses, mucho mayor es mi
jornada y
voy en burro, Es probable que cuando llegue ya no vea Europa, Si no la
veo es porque nunca ha existido. En definitiva, tiene entera
razón Roque Lozano, que para que las cosas existan son
necesarias dos condiciones, que el hombre las vea y que les ponga
nombre. (p. 57)
Ya Jose y Joana son pareja, y
María y Joaquim forman otra, mientras el viejo Pedro se ha
hecho
muy amigo del perro. Los 2 españolas, 3 portugeses y el
perro
forman una comunidad rodante ibérica. Todo está
contado
por un narrador invisible que posee un amplio vocabulario y un tesoro
de refranes que distorsiona según el caso. Es esta voz del
narrador la cosa más cómica en esta novela de
fantasía y ternura hacia toda Iberia. 2009.12
Saramago, José. Ensayo sobre la lucidez. Tr.
de Pilar del Río. Madrid: Punto de Lectura, 2006.
383 p.
En la capital de un país cuyo nombre no
llegaremos a
saber, la inmensa mayoría (83%) de los ciudadanos confunde y
asombra al gobierno emitiendo un voto en blanco—que es su
derecho
constitucional pero que amenaza todo el sistema de alternancia de poder
entre el pdd (partido de derecho) y el pdm (partido del medio), con el
voto para el pdi (partido de izquierda) como válvula de
escape.
El gobierno (del pdd) no concibe que ese voto en blanco haya sido
espontáneo, sino obra de alguna misteriosa
conspiración
subversiva, y para castigar la ciudad para que entregue a los
conspiradores repentinamente retira todos sus funcionarios y policias,
le quita título de "capital" y la somete a un sitio militar,
aumentando las presiones con consecuencias cada vez más
absurdas
y contraproducentes, porque en realidad no hubo ninguna
conspiración y—salvo por los actos violentos
impuestos por
el primer ministro y sus ministros de defensa e interior—la
ciudad funciona hasta mejor sin policía ni oficiales. Cuando
el
malvado ministro de interior llega a culpar de la supuesta
conspiración (sin realmente creerlo) a una mujer que es en
realidad ciudadana ejemplar, porque hace cuatro años cuando
todo
el país menos ella padeció una ceguera, la
violencia
antidemocrática en nombre de la defensa de la democracia
alcanza
su punto álgido. 2010.07.15
Tope
Schwartz, Fernando. El
desencuentro. Edited by Virgilio Ortega, Colección
Premio Planeta. Barcelona: Editorial Planeta, 1996.
Son dos historias: la de Javier, un escritor
español de la misma edad del autor (n. 1937), que cuenta de
su amor imposible por su hermosa tía África que
le lleva 17 años, y que se complica la vida pretendiendo
rescatarla de su infelicidad misteriosa; y la de África
misma, que en un diario dejado después de su muerte, cuenta
de una pasión destruida en su juventud. Javier es un
narrador irónico y divertido, "un burgués
comodón, un poco liberal y extremadamente
frívolo" que hace carrera "aprovechando mi más
que relativa condición de perseguido político en
España", y que comenta con humor los contrastes culturales
entre Madrid (donde viven la tía y los abuelos), Nueva York
(donde él y su prima Martita son socios de una casa de
veraneo en Long Island), y México D.F. El clímax
es una escena donde Martita, hija de África y mujer de
negocios soltera y de gran éxito profesional, sin duda el
personaje más complejo de la novela, se revienta de celos
ante la evidencia de que su madre siempre ha querido más a
Javier que a ella. Desafortunadamente, la voz irónica y
matizada de Javier desaparece, para dar lugar al melodrama jadeante del
diario de África, una chica sobreprotegida y educada en
colegio de monjas que descubre el placer sexual follando con el torero
más bravío y buenmozo de México (que
por supuesto es su primo hermano), y cuyo idilio es cruelmente
destruido por su tía, la madre del primo torero, medio por
brujería. Es tan triste y trágico que tienes que
reír. Hay tantas pasiones entre tías y sobrinos y
entre primos y primas que hace pensar en la vida y obra de Vargas Llosa
("La tía Julia", por ejemplo, y su actual matrimonio).
Después de la protofeminista Martita, el segundo personaje
más intrigante es uno que no aparece en persona, pero
sólo por referencias muy negativas del abuelo de Javier y de
África -- el primer marido de ésta. No sabemos si
realmente era tan abusador como lo pintan, o si simplemente
él -- como yo -- se aburrió de muerte de la necia
África. A lo mejor ese era el "desencuentro" del
título.
Strejilevich, Nora. Una
sola muerte numerosa. Letras de Oro. Coral Gables FL: Centro
Norte-Sur, Universidad de Miami, 1997. 201
Ganó el Premio Letras de Oro 1995-1996,
género novela, pero realmente pertenece a otro
género, el de testimonio, mezcla de autobiografía
con memorias recopiladas de otra gente. Nora fue secuestrada, muy
violentamente, por una patota de la guerra sucia, detenida y torturada
en el "Club Atlético", un poco porque era hermana de Gerardo
(que sigue desaparecido) que tenía antecedentes
"subversivos", y un poco porque era judía y
querían limpiar el país de judíos, y
un poco (parece) porque soltarla significaría reconocer un
error. Estuvo luego en Israel, España y Canadá.
Trapiello, Andrés. Los amigos del crimen perfecto.
Barcelona: Destino, 2003. (Última selección del
Club de Lectura de Carboneras)
En
Madrid en 1981 los “Amigos del crimen perfecto”
(ACP), aficionados de
la novela negra, son convulsionados por un crimen de verdad del cual
ellos mismos son sospechosos, y cuando el fundador del club busca al
verdadero culpable descubre que la vida real no es nada como las
novelas que él mismo solía escribir y que el
verdadero “crimen
perfecto” es donde no es posible denunciar al autor aunque se
sepa.
El primer capítulo es una graciosa parodia de las
fórmulas de la novela negra, y concluye cuando el novelista
Paco
Cortés alias
Sam Spade se harta de su propia repetición de tales
fórmulas y de su
mezquina editorial y renuncia a ambas. Después pasan muchas
páginas sin
novedad ni rumbo ni diálogo especialmente interesante (Paco
en paro y
deprimido, los amigos consternados) que sirve sólo para
presentar otros
personajes (miembros del ACP y otros). Finalmente el misterio arranca
con el primer (y casi único) incidente dramático,
el asesinato del
odioso comisario de policía y suegro de Paco, un facho
alcohólico y
antiguo torturador después de la guerra civil.
Todo empieza el
23 de febrero de 1981, día del crimen imperfecto
más notorio de la
España reciente: la intentona del teniente coronel Tejero y
sus
compañeros de la Guardia Civil para abortar la democracia.
(Ve vídeo aquí.)
Trapiello lo usa para retratar diferentes tipos de
madrileños a través
de sus reacciones, desde regocijo a pavor hasta la total indiferencia
de Paco. Pero es un momento breve, porque esto no pretende ser lo que
el cínico editor de Paco menosprecia como “novela
social”, sino un
juegito literario donde los grandes acontecimientos
históricos son mero
escenario.
Vargas, Fred. El
hombre de los círculos
azules. 1996. Trans. Helena del Amo. Madrid: Punto de
Lectura, 2007.
Jean-Baptiste
Adamsberg, el nuevo comisario en un distrito parisino, enfrenta un
doble misterio: ¿Quién está trazando
círculos en tiza azul alrededor de
objetos desechados en las calles de Paris? Y
¿quién últimamente ha
dejado unos cadáveres degollados en esos
círculos? Pero Adamsberg tiene
un extraño método que deja a su inspector
Danglard y otros polis
perplejos: no seguir las pistas que a ellos les parecen más
lógicas,
sino dejar que su inconsciente y su intuición trabajen para
sugerir
hipótesis sorprendentes pero certeras.
Las novelas policíacas
de Fred Vargas son muy populares en Francia y otros países,
pero ésta
nos dejó insatisfechos. Hay varios personajes
excéntricos pero ninguno
especialmente complejo -- hay sólo una sugerencia de un
dilema moral en
el caso del patético inspector Danglard, pero su
función en la novela
se limita a observar como trabaja, o parece no trabajar, Adamsberg. Y
casi no hay diferencias notables en sus maneras de hablar. Tampoco hay
detalles visuales o sensuales para diferenciar una calle u otro lugar
de cualquier otro de su categoria. Fue divertido leerlo, pero
más por
sus méritos como puzzle que por sus personajes.
"Fred Vargas" es seudónimo de la escritora y
arqueóloga francesa
Frédérique Audouin-Rouzeau.
Vargas Llosa, Mario. Los
cachorros. Guadalupe Fernández Ariza ed. Madrid:
Ediciones Cátedra, s.a., 1982.
Un falange de varones de familias ricas entra a
estudiar en el Colegio Champagnat de Lima. Crecen, se enamoran, siguen
a la escuela superior, participan en deportes, terminan sus estudios,
se casan, tienen hijos, y a los hijos los inscriben en el Colegio
Champagnat. El relato es fundamentalmente una antropología
anecdótica de est ciclo. Para dramatizar y destacar los
hitos de este proceso, el autor hace que uno de ellos,
Cuéllar, sea excepcional: en la primaria (Champagnat), un
perro danés lo ataca mientras está en la ducha y
le muerde la pichula ("Americanismo: el pene de los niños"
explica una nota). Entonces, cuando llegan a la edad de caer a las
chicas, él no cae a ninguna por preocupación de
que pasaría después -- porque no podrá
"tirar plan" (coger, o como dicen los hermanos peninsulares, follar).
Entonces en vez de salir con alguna enamorada, hace travesuras cada vez
más descabelladas hasta al final se mata en un accidente de
auto. Su última frustración había sido
su amor no declarado para Teresa Arrarte, que finalmente se
cansó de esperarlo y aceptó a un
recién llegado, Cachito Arnilla. Esta edición
incluye una introducción y notas; la novela misma (publicada
originalmente en 1967) tendría menos de 50
páginas sin ellas. ntbk 11/14/87 (104)
Vargas Llosa, Mario. La
Fiesta del Chivo.
Alfaguara, 2010.
Una
reconstrucción casi documental de la conspiración
que mató a Rafael
Leonidas Trujillo Molina en el 1961, y de qué les
pasó después a los
conspiradores. Entreteje investigación histórica
con una invención muy
en tono con la realidad de esos días — la de un
supuesto Senador
Agustín Cabral y su hija Urania. Las memorias de
ésta, de la abyecta
humillación de su papá cuando cae de gracia del
Benefactor, y la
horrible y traumática experiencia que eso le causa a ella
cuando
adolescente, enmarcan la historia bastante exacta y testimonial de los
personajes reales. Es una historia muy impresionante, contada
magistralmente y con muchísimo detalle dominicano
– sorprendente de un
novelista conocido por sus obras sobre el lejano Perú. Para
otras
novelas sobre el trujillismo, vea Julia Alvarez, In the Time
of the Butterflies y Andrés L.
Mateo, La balada de
Alfonsina Bairán.
Vargas Llosa, Mario. Historia
de Mayta. Barcelona: Seix Barral, 1984.
Vea comentario
en inglés ("Fiction Readings").
Vargas Llosa, Mario. Pantaleón y las
visitadoras. Madrid: Santillana Ediciones Generales, S.L.,
1973.
El capitán más recto del
Ejercito Peruano,
encargado de formar un Servicio de Visitadoras (putas) para los
soldados en la Amazonía peruana, lo convierte "en el
organismo
más eficiente de las Fuerzas Armadas", creando un enorme
escándalo para esas instituciones y el abrupto final del
servicio, al gran pesar de las muchachas y de los soldaditos sus
clientes. Es una gran sátira de la mentalidad y el lenguaje
militares, y también de las supersticiones y costumbres de
la
gente en los pueblos pequeños de la selva. Un recurso
narrativo
peculiar muchas veces contribuye a la comicidad: Los
díalogos,
en la manera distintiva de hablar un general, o una determinada puta, u
otro personaje pintoresco (el chino Porfirio, la Chuchupe, el
Chupón, el Sinchi) empiezan antes de ser identificado el
hablante y las cosas que hace ese personaje mientras habla. En el mismo
párrafo leemos diálogos pronunciados en lugares y
circunstancias muy diferentes, dándonos la idea de la
simultaneidad de diversos procesos (lo que ocurre in "Pantilandia", la
operación que construye el capitán
Pantaleón
Pantoja, o los chismes entre su mujer Pochita y la amiga de ella,
Alicia, o las reacciones del general "Tigre" Collazos u otro general
Scavino, etc.). Y por supuesto todos esos diversos procesos finalmente
convergen para producir el desastre cómico.
El
ruido de las cosas al caer por Juan
Gabriel Vásquez
Evaluación: 4 de 5
*
El gran mérito de esta novela es que hace palpable el
permanente miedo que produce la narcoviolencia, en este caso en
Colombia, y como trastorna las vidas de tanta gente normal que no
quiere y no ha escogido la violencia. También pretende
mostrar lo absurdo y contraproducente ha sido "la guerra contra las
drogas" empujada y financiada por los EE.UU., y cuyos resultados han
sido la violencia desenfrenada, la corrupción sin
límites, y la destrucción de intentos de
desarrollar el país y sus recursos humanos.
El narrador Antonio Yammara, nacido en 1970 en Bogotá,
recuerda la peor época, la de magnicidios (ministro de
justicia, el candidato presidencial Galán, y otros),
cochebombas, explosiones de aviones de pasajeros etc., en los 1980,
cuando el carismático e inteligente Pablo Escobar fue el
narco más famoso, más rico y más
peligroso del mundo (hasta su muerte por la policía en
1993), y también cuando niño llegó a
ver el extraordinario zoológico "Villa Nápoles"
que Escobar hizo construir para divertir a los niños. En
1995, cuando piensa que todo eso ha pasado y él
desempeña como un jovencísimo profesor de
derecho, conoce a Ricardo Laverde, 20 años mayor que
él y recién salido de la prisión, y lo
está acompañando en una calle de la ciudad cuando
dos jovenes sicarios en una moto matan a Laverde y hieren gravemente al
joven Yammara. Su búsqueda de la historia de Laverde y por
qué lo mataron lo lleva a descubrir las ilusiones y
decepciones de gente de esa generación, de cuando la
marihuana cedió mercado a la cocaína y la "guerra
contra las drogas" fue declarado por el presidente de los EE.UU.
Richard Nixon.
Las descripciones de la labor y las frustraciones en la Colombia rural,
de una joven norteamericana idealista, voluntaria del Cuerpo de Paz en
1969, suenan perfectamente auténticas a este servidor, que
en esa misma época, hacía un trabajo similar en
el vecino Venezuela. Esta novela nos ayudará a entender no
solamente una parte del sufrimiento de Colombia, sino
también las enormes dificultades y contradicciones de la
guerra contra las drogas en México, en
Afganistán, o en cualquier parte.
View
all my reviews
Vázquez, Lourdes. La estatuilla.
San Juan, PR: Editorial Cultural, Inc., 2004.
Cuentos. "La estatuilla", ganador del Premio Juan
Rulfo 2002, consiste de una sola oración que corre por 9
páginas, de alguien -- aparentemente mujer, seguramente
puertorriqueña -- que está escribiendo en
máquina (Courier 12, nos informa) todo lo que piensa sin
ninguna restricción de si las palabras le salgan en
español o inglés o en una mezcla, mientras
reflexiona sobre algunas cosas que le han llamado mucho la
atención. Entre estas cosas están: el hurto de la
“estatuilla”, el hasta entonces único
Oscar ganado por un actor puertorriqueño, del teatro de la
Universidad de Puerto Rico, cuando Benicio del Toro gana un segundo;
una noche en La Habana, invitada a un congreso de escritoras del
Caribe, donde los encargados de su hotel la toman por jinetera; un hijo
que tiene en detox en San Juan; y qué hace todo eso a
“la autoestima [de los puertorriqueños en general]
que siempre anda por el piso”. No es cuento como le gustaba a
Aristóteles, con comienzo, medio y fin, sino una especie de tape loop
que nos hace entender una cierta mentalidad un poco mejor. Gracioso y
triste. Entre los otros cuentos, se destacan “1968”
y
“Nos buscan”, ambos abiertamente
políticos, que vi
dramatizados por un pequeño grupo teatral cuando Lourdes
presentó el libro en la Librería Lectorum, el
viernes 18
de marzo, 2005.
Viciana Martínez-Lage, Alfonso. La cólera de Tanit.
Mojácar: Arráez Editores, 2009.
La nueva novela de Alfonso Viciana usa la misma
estragema narrativa eficaz de sus anteriores novelas, El engaño del general
y Bajo el
ciprés
: una historia de corrupción muy actual se complica por su
intersección con una historia igualmente o más
truculenta
en el pasado.
Como en las otras novelas, la actualidad es el urbanismo salvaje tan
característico de España en la última
década. Pero a diferencia de ellas, la historia antigua no
remonta sólo algunas décadas (la guerra civil
española en "Engaño", el franquismo en
"Ciprés")
sino más de dos milenios. Es una posible historia de
Aníbal "Barca", el gran Aníbal, el general que
hizo
temblar a Roma, y de la rica colonia en Hispania que ayudó a
financiar sus guerras, y que hoy los grandes especuladores quieren
arrasar para construir hoteles, apartamentos, campos de golf y
así blanquear millones de euros -- exactamente como ha
ocurrido
todos los días en España en realidad.
La historia actual, de la ingenua arqueóloga y el astuto y
viejo
detective, donde no podrían faltar también un
topógrafo (que es el otro oficio de nuestro autor), un
concejal
de urbanismo con un complicado pasado, y hasta un viejo y brillante
historiador enloquecido, es divertida e ingeniosa. Pero para algunos de
nosotros el otro misterio antiguo, de qué pasó y
cómo se destruyó esa antigua colonia hace 2.200
años, es el condimento que hace el plato mucho
más
sabroso. La colonia cartaginesa y su versión moderna son
ficticias, pero plausibles facsímiles de tales colonias
cartaginesas reales como Gadir (Cádiz). Y tanto nos
intrigó que nos estimuló a buscar más
detalles
sobre la historia de Aníbal, de la batalla de Cannas, y de
la
diosa Tanit. El viaje en el tiempo es una gran aventura imaginativa. -
2009.10.19
Viciana Martínez-Lage, Alfonso. Bajo
el ciprés. Narradores Almerienses.
Almería: Arráez Editores y Ediciones La Isleta,
2006.
Bajo uno de los cipreses del cementerio de una
pequeña ciudad en el sur
de España, un arquitecto recibe la primera
intuición de la pasión y
sangre que empapan un viejo palacete abandonado -- un palacete que
él
está encargado a derrumbar para construir una obra nueva. En
un relato
que te engancha desde el primer momento y no te suelta hasta su
conclusión 60 páginas más tarde,
viajamos desde las preocupaciones
cotidianas de un profesional en la especulación
urbanística de la
España moderna y más o menos tolerante, para
remontarnos al mundo de
extrema intolerancia y represión de la dictadura franquista.
Esa
cruenta dictadura ha dejado fantasmas en toda España --
heridas nunca
sanadas, angustias e injusticias calladas por miedo y el pavor de las
sombras que pueden todavía ocultar a los esbirros. Y son
fantasmas --
productos de su imaginación, tal vez, o verdaderos
espíritus inquietos
-- que revelan al arquitecto-narrador una historia de amor prohibido
entre dos muchachos, y la terrible venganza del padre de uno de ellos.
La
narrativa mantiene la tensión, estimula un deseo casi
jadeante para
saber qué pasará en las próximas
páginas, y en momentos provoca un
verdadero escalofrío. Y tiene otro mérito esta
breve novela -- sus
descripciones de los espacios, del cementerio o el palacete o hasta el
rellano de escalera frente a la puerta de lo que puede ser uno de los
fantasmas, son tan reales que te hacen sentir que estás en
ese lugar. 2008.03.19
Viciana Martínez-Lage, Alfonso. El engaño
del general. Mojácar (Almería):
Arráez Editores, 2004.
Una investigación para una tesis de
historia en la Universidad de Granada desenmascara una
traición, ocultada por más de 60 años,
de la pequeña Compañía Universitas --
80 universitarios sin experiencia ni preparación militar --
por su general republicano en la Campaña de los Olivos en
Jaén durante guerra civil. La primera parte de la novela es
la simpática pero absurda e increíble historia
circa 2004 de las aventuras del joven investigador, Javier, que tiene
que robar documentos, enfrentar a misteriosos matones extranjeros, y
enamorar a una bella e inteligente capitán del
ejército para liberar el documento que cuenta la verdad, el
diario que llevaba el joven Tte. Carlos Téllez ese
otoño de 1936. En la segunda parte leemos el diario mismo,
que sí es creible, con pasiones, miedos, ansiedades e
ilusión que no parecen ser inventadas, sino tomadas de las
terribles experiencias reales y documentadas de esa guerra.
Después en la tercera parte, volvemos a la irrealidad, la
aventuras del estudiante y la capitán Celia Guevara, que
(por supuesto) no solamente sabe follar sino también (por
supuesto) resulta capaz de enfrentarse a cualquier misterioso
matón extranjero en pelea mano a mano. La historia
enmarcadora (no sé cómo esto se dice en
castellano -- en inglés seria el "frame"), la de Javier y
Celia, es divertida pero absurda, poblada de personajes
unidimensionales (el misterioso extranjero brutal, el elegante y
hartero hijo del general, la insoportable burócrata del
archivo de Salamanca, el honesto profesor de Javier). En cambio la
historia interior, la que cuenta el supuesto diario del Tte.
Téllez sobre los universitarios republicanos esperando una
evacuación que nunca llega, muestra que Alfonso Viciana
tiene pasta para crear personajes y situaciones realmente conmovedoras.
Buscando más información sobre
las bases histórica, encontré esta
interesante página sobre la Campaña de
las Aceitunas de 1936. (02 junio 2005)
Dublinesca por Enrique Vila-Matas
My rating: 5 of 5 stars
Samuel Riba, antiguo editor en Barcelona de los mejores novelistas,
ahora vencido como empresario por la competición insostenible
con "la novela gótica" y el Internet, aspira a celebrar "Un
funeral no sólo por el mundo derruido de la edición
literaria, sino también por el mundo de los escritores
verdaderos y los lectores con talento, por todo lo que echa en falta
hoy en día." Y por supuesto, pretende celebrarlo en
Dublín, una ciudad que no conoce y cuyo idioma no habla pero que
una gran obra literaria, Ulises
de James Joyce, ha hecho célebre por un funeral. Con este
personaje y esta premisa, Vila-Matas nos ofrece no un requiem, pero
sí una reflexión sobre todos los autores importantes que
conoce y respeta — y que recuerda el protagonista Riba —, y
sobre la lectura, la escritura y su posible futuro. Lo poco que ocurre
en la vida de Riba ocurre muy despacio — pasan casi cien
páginas entre su ocurrencia de un funeral y su viaje a
Dublín, y una vez ahí, para "Bloomsday", el 16 de junio,
no pasa casi nada. No pasa porque Riba, que ha leído tantas
novelas, no quiere verse a sí mismo como protagonista de novela
y entonces rehusa aceptar ninguna de las oportunidades de aventura que
se le ofrecen. Alguién toca la puerta de su habitación en
el hotel, y él rehusa contestar; alguién deja una maleta
roja en esa habitación, y él no quiere saber
quién. Así Riba, y su autor Vilas-Matas, frustra
deliberadamente al lector que espera semejante acción, porque le
interesa otro tipo de lector, el "lector con talento… un lector
lo suficientemente abierto como para comprar un libro y permitir en su
mente el dibujo de una conciencia radicalmente diferente a la suya
propia."
Esta compilación de percepciones literarias, en que se refiere a
y analiza cientos de autores del s. XX para acá, es tan llena de
percepciones dispares que es casi una "no novela" como la de David
Markson, This is Not a Novel. Digo "casi", porque al final
sí ocurre algo, si no en la vida de Samuel Riba sí en la
consciencia del lector, con una revelación de la cual
posiblemente el protagonista no se percata. Es una obra
inteligentísima, que te provocará a releer Ulises y Dublineses de Joyce y posiblemente investigar muchas de las otras obras aquí comentadas.
View all my reviews
Waltari, Mika. 2005. El ángel
sombrío. Tr. por V. de Artadi. Madrid: Diario EL PAIS.
El sitio y la caída de Constantinopla
están
contadas casi día por día por Juan
Ángel (Johannes
Angelos), un hombre de 40 años y de "sangre
griega" nacido
y criado en Aviñón. Llega a Constantinopla a
fines del
1452, justo a tiempo para ver la ceremonia de
sumisión del
emperador Constantino XI al papa romano católico (en espera
de
así conseguir ayuda militar), y para oir el desafiante grito
del
megaduque Lucas Notaras, Almirante de la Flota Imperial,
"¡Antes
el turbante turco que la mitra papal!" -- como muchos griegos, y con
amplio razón histórica, odia a los "latinos" y
piensa que
el sultán será un amo generoso. Juan en contraste
conoce
la crueldad del sultán y se pone bajo las órdenes
del
bravío y generoso capitán genoés
Giustiniani,
dispuesto a morir en defensa de la ciudad. También se
enamora de
una doncella que resulta ser Ana, hija del megaduque. En un
diario describe semana tras semana y hasta día a
día su
difícil romance con Ana, las intrigas políticas
entre
genoeses, venecianos y griegos, el terror de todos ante las bombardas y
otras máquinas de guerra de los turcos, y la
valentía de
unos y la traición de otros en los últimos
días --
los hombres del megaduque matan a Ana cuando ésta pretende
prevenirles de abrir la puerta mejor defendida (Kerkoporta) a los
turcos. No obstante su traición, después de la
conquista, el sultán hace matar al megaduque y sus
hijos,
y luego a Juan Ángel, cuyo secreto Mohamed ya sabe: que es
el
legítimo heredero del imperio de Constantinopla. Es muy
emocionante, más por la historia real que por la
historia
inventada de Juan Ángel. Gustavo Giustianini, Loukas Notaras
et
alii existieron y según algunas crónicas actuaron
así en la realidad, y la traición de Kerkoporta
también está documentada (pero controvertida); en
cambio,
la verdadera Anna Notaras sobrevivió para ser centro de la
colonia de refugiados "bizantinos" en Venecia. (Versión
original
en finlandés, Johannes
Angelos, 1952) - 060316
Yourcenar, Marguerite. Memorias
de Adriano. Translated by Julio Cortázar.
Barcelona: Editorial Planeta, 1999.
Viejo emperador, moribundo, cuenta su vida y
filosofía a su sucesor escogido, Marco Aurelio, en esta
larguísima carta. Nacido en España y criado por
su abuelo cerril y medio mago, Marulino, el joven Adriano hace
brillante carrera militar contra las tribus germanas y luego en Dacia.
Nombrado gobernador de Palestina por el emperador Trajano,
prevé el desastre cuando éste, ya viejo, emprende
campaña para conquistar Asia y realizar un viejo
sueño inspirado en las historias sobre Alejandro Magno. En
su lecho de muerte Trajano finalmente adopta a Adriano como hijo y
sucesor cuando éste ya tiene 42 años. A
diferencia de Trajano, el nuevo emperador negocia la paz cuando puede
con las naciones vecinas y pretende extender la justicia y el orden a
través del imperio para que Roma dure aún cuando
en un future dejase de basarse en Roma (la ciudad); en sus
últimos años (se enferma antes de llegar a 60)
desgraciadamente no puede evitar una guerra terrible contra los celotes
judíos que termina con la casi total destrucción
de Jerusalén. Adriano también cuenta de sus
amores, especialmente con el griego Antinóo, una suerte de
joven fauno rústico, que se suicida a los 20 años
en un acto de sacrificio por amor al emperador Adriano. La guerra en
Palestina y la muerte de Antinóo, a quien Adriano convierte
en dios y en cuyo nombre funda una ciudad, son las grandes tragedias en
un gobierno mayormente de paz y fortalecimiento del orden y
economía imperiales que ha durado 18 años. Hay
pasajes descriptivos lindísimos (de España,
Alejandría, Roma), observaciones filosóficas
intrigantes, y episodios dramáticos, pero el
interés del libro en total reside en su retrato de la vida
de élites en este período; Adriano mismo no llega
a ser un personaje tan cautivante como el Claudio de "Yo Claudius" de
Robert Graves. 2004/08/06
Teatro
Beckett, Samuel. Esperando
a Godot.
Original: En attendant
Godot (1952, Les Éditions de Minuit). Trans.
Ana María Moix. Fábula. Barcelona: Tusquets
Editores, 1982 [1952].
Una farsa misteriosa donde no pasa nada, dos veces.
Dos
vagabundos y amigos, Vladimir y Estragón, esperan a alguien
o
algo que ni ellos saben quién/qué es. O
sí pasan
cosas, como la entrada en escena de un amo y su esclavo, pero los dos
vagabundos no saben interpretarlas ni aprovecharlas y Estragon ni
siquiera las recuerda. La misma "nada", o falta de acción
que
cambia la situación, se repite con curiosas y ambiguas
variaciones en el Segundo Acto. Puede ser difícil hoy
entender
porque la obra causó una sensación tan grande
cuando se
estrenó en París en 1953, y dentro de un
año
estaba montada en 30 teatros en Alemania y traducida a sendos idiomas.
Algo seguramente tenía que ver la desesperación
del
público por algo nuevo y renovador en esos años
después de la terrible guerra de 1939-1945; "Godot"
simultáneamente representa esa desesperación, y
de cierta
manera la satisface. Parece decirnos que nuestra esperanza es
fútil, pero que por lo menos nuestra manera de aprehenderla
--
en el teatro -- puede ser nueva. Y hoy día,
¿Qué
nos dicen los tristes payasos de Samuel Beckett? Nos reconocemos en
ellos, esperando alguna solución mágica a la
falta de
comprensión, la falta de proyecto? La obra es muy
cómica,
con chistes visuales de circo,y muy triste, también como los
payasos de circo. ¿Será verdad, como dicen ellos,
que
todos nuestros derechos los hemos vendidos?
Buero Vallejo, Antonio. El concierto de San Ovidio;
El tragaluz. Clásicos Castalia. Ed. Alonso Zamora Vicente. 3
ed. Madrid: Editorial Castalia, 1971.
---El
concierto de San
Ovidio
(1962): En París en 1771, un comerciante pícaro
persuade
a la priora de un hospicio pobre de prestarle sus ciegos para una
orquestina bufa, con que piensa hacer plata explotando e humillando a
los indefensos ciegos--pero entre éstos hay uno que defiende
su
dignidad.
--El tragaluz
(1967): 2 seres venidos del futuro, Él y Ella, nos dejan ver
la
tragedia de una familia torturada por una mentira consentida entre
ellos (Madre, Padre, e hijos Vicente y Mario), una historia vergonzosa
de principios de la posguerra (1939) que por casi 30 años
ninguno se ha atrevido enfrentar.
Ford, John. Adios
Hermano Cruel, versión ballet por Julio
Bocca de 'Tis Pity She's a Whore
Una de las más sangrientas y
extrañas piezas de la tradición teatral del s.
xviii en Londres es 'Tis Pity She's a Whore
(Lástima que sea puta) de John Ford (1633).
Es aún más extraña si no sabes el
argumento y la ves bailada, con nada
más que los movimientos de los cuerpos, el vestuario y el
escenario
para explicarte por qué ese chico tiene tanta
complicación para ligarse
con aquella chica.
Fue un gran desafío para Julio Bocca, para
su adiós a las tablas. Su trabajo fue todo lo grande que
esperabamos
por su enorme reputación. Y la sorpresa (porque no la
conocíamos) fue su brillante y expresiva
compañera
Cecilia Figueredo. Celebran un
mágnifico coito balético, un apasionado orgasmo
que
habría mucho más
difícil representar en las tablas londinenses en 1633
(cuando
los
papeles de las mujeres los hacían hombres). El problema es
que
son hermanos, y cuando ella--recién casada con un militar
que es
amigo de su infancia--queda encinta exige a su hermano/amante que la
mate. Él lo hace y entonces, con el corazón de
ella
ensartado en un
puñal, confronta a su marido, el militar, que manda matar a
todo
el
clan, y muere él también. O sea, final feliz:
todos
muertos. He aquí algunas imágenes,
sin ese bello coito pero con la música (bastante insistente
y
dura) Adios
Hermano Cruel.
Guerra, Ruy y Gabriel García
Márquez. "Fábula de la bella palomera." Fox Lorber
(vídeo).
Don Orestes (Ney Latorraca), señorito
cuarentón, heredero de destilería de ron y el
hombre
más rico de Paraty (pueblo en la playa tropical, principios
de
siglo xx) se obsesiona por Fulvia, una bella mulata joven, madre de un
niñito y esposa de un joven músico bueno; la
seduce
finalmente y deja pintado en su bello torso “esto es
mío”; cuando el marido ve esto (porque la muchacha
inexplicablemente se desnuda delante de él sin primero
lavarse
la panza), tristemente la degüella; en la última
escena,
don Orestes, ancianísimo, visita la tumba de Fulvia mientras
un
jet pasa arriba, señalando (supongo) la
desaparición de
su mundo. Es horrible, una elaboración muy exagerada de una
mera
anécdota, la cámara permanentemente enfocada en
la figura
ridícula, pusilánime y repugnante de Orestes; la
camarografía es como una serie de postales muy bonitas en
que
don Orestes y/o Fulvia son adornos a la playa o las rocas. Fulvia
(Claudia Ohana) tiene teticas paradas espectaculares.
Molina, Tirso de (1990 [1615]). Don
Gil de las calzas verdes. Madrid, Castalia.
Edición, introducción y notas de Alonso Zamora
Vicente.
"La madre de todas las comedias de enredo", dijo
alguien citado en El
País. Y es cierto. El complicadísimo
argumento en breve: Doña Juana, una
hermosa, joven, noble pero pobre vallesolitana, ha sido seducida y
abandonada por su novio Don Martín, y va de Valladolid a
Madrid disfrazada de hombre, para impedir que Martín se case
con otra joven más rica,
Doña Inés. Juana ha averiguado (mediante el
soborno a los
sirvientes) que Don Juan, para despistarla y por otras razones muy poco
creibles, ha asumido la identidad inventada de "Don Gil", pero Juana
llega primero y se presenta como Don Gil, caballero vestido con calzas
verdes, y gana el corazón no sólo de
Inés sino
también de Clara, laprima de ésta. Cuando
aparece Martín como
"Don Gil", Inés y Clara declaran que no es ese (con barbas y
otro traje) quien les interesa, sino están enamoradas del
otro
Don Gil, él de las calzas verdes. Don Juan, novio de
Inés
hasta ahora, se muere de celos y jura matar a los dos Don Giles, y para
lograr su propósito (no se sabe si por bobo o loco) se
disfraza
también como Don Gil, hasta con calzas verdes, y lo mismo
hace
Clara como para probar los sentimientos de su prima Inés. El
viejo criado de Juana entra en el juego de ardides de ella, mientras el
nuevo criado, creyendo que su amo Don Gil es un hombre
"capón"
(por su voz atiplada y porque no tiene barbas), se confunde enormemente
cuando ve a 4 Don Giles, todos con calzas verdes, delante de la ventana
de Inés. Para complicar las cosas aun más, Juana
se
presenta a Inés como mujer de nombre "Elvira" y le convence
que
el Don Juan de las calzas verdes es amante de ella, y que el Don Gil de
barbas (Martín) es un usurpador de nombre Don Migue;
mientras
tanto, hace llegar a Martín la noticia de que Juana ha sido
recluida en un convento en Valladolid, bajo sospecha de estar
preñada, y luego que ha muerto en el parto; y su padre,
Juana
escribe que Martín la ha dejado cocida de
puñaladas en
Madrid y le pide vengarse por ella. Todos embustes para movilizar a la
gente para cumplir sus complicadísimos diseños.
Graciosísima y desatinada comedia que satiriza toda la
"mesocracia" (como la llama Alonso Zamora en la
introducción), o
sea, la clase media antes de que existiera en Madrid una verdadera
burguesía, y su avaricia desenfrenada (todo empieza porque
el
padre de Martín quiere unir su fortuna con la del padre de
Inés a través del matrimonio de los hijos). Y da
divertidísimo protagonismo a una mujer, Juana, que manipula
a
todo el mundo mediante embustes imaginativos.
Rojas,
Fernando de. La
Celestina (Tragicomedia de Calisto y Melibea), El
País, Clásicos Españoles.
Madrid: Diario El País, 2004.
Calisto, para seducir a Melibea, contrata a la vieja
alcahueta Celestina, que complica a los criados de Calisto para sacarle
la mayor cantidad de plata posible para la empresa. Al final todos
mueren por codiciosos o imbéciles: los criados matan a
Celestina con tanto escándalo que se matan saltando de una
ventana para huir la policía, y el gentío los
remata cortándoles las cabezas; Calisto se cae de cabeza
desde una escalera a salir del huerto de Melibea, y ésta --
ante la muerte de su amante y el inminente descubrimiento de su
deshonra por sus padres -- se tira de una torre. Es una farsa en 21
actos de puro diálogo, lleno de chistes a coste de la
credulidad de los amos y las burradas de sus sirvientes. Al final del
Acto Tercero, Celestina donde conjura al diablo, "triste
Plutón", para ayudarla a seducir para Calisto a Melibea,
amenazándolo (al diablo) así: "Si no haces con
presto movimiento, tendrasme por capital enemiga; heriré con
luz tus cárceles tristes y escuras; acusaré
cruelmente tus continuas mentiras; apremiaré con mis
ásperas palabras tu horrible njombre. Y otra y otra vez te
conjuro. Y así, confiando en mi mucho poder, me parto para
allá con mi hilado, donde creo te llevo ya envuelto." Fue
impreso primero en Burgos en 1499; gran ejercicio en leer el castellano
del s. XV.
Weiss, Peter. Marat-Sade,
versión de Alfonso Sastre de Die
Verfolgung und Ermordung Jean Paul Marats dargestellt durch die
Schauspielgruppe des Hospizes zu Charenton unter Anleitung des Herrn de
Sade (1964).
Esta obra tuvo un enorme impacto cuando se
estrenó en Alemania, descrita como una mezcla casi
inimaginable de Brecht y Artaud. Trata de
una obra sobre el asesinato de Jean-Paul Marat, acaecido el 13 de julio
de 1793, realizada por los pacientes del manicomio de Charenton
exactamente 15 años más tarde, y dirigida por su
paciente más célebre,
el Marqués de Sade. Weiss se basó en un hecho
real: el famoso marqués
efectivamente había dirigido obras de teatro allí
y en esa época. El
director del hospital (según Weiss y también como
hecho histórico) es
el Abbad de Coulmier, un religioso (y no un médico) que le
ofrece a de
Sade materiales para escribir como terapia, y que es
fanático del
emperador Napoleón.
Alfonso Sastre ha actualizado la obra. Ahora
un loco nos informa que la función ocurre hoy mismo -- o
sea, anoche,
el 3 de abril de 2007 -- en lugar del 13 de julio de 1808. Y Coulmier
es una mujer, una médica progre (Lola Casamayor) del Madrid
de hoy,
hincha de la Constitución. Y en otro momento, otro loco
intenta
escaparse para "Dar un paseo. Quiero ver si está Esperanza
Aguirre"
-- a lo mejor estaba, pero no lo creo -- y luego agrega, "Quiero ira a
una manifestación" como las que el Partido Popular ha puesto
tan de moda
en esta ciudad.
En esta producción, Pedro Casablanc
(Marat), Alberto San Juan (Sade), Nathalie Poza (Carlota Corday), y
Lola Casamayor en los principales papeles eran muy, muy convincentes,
apoyados por todo el elenco de locos y terapeutas y una Madre Superiora
(Tomás Pozzi) que se convierte en policía. El
director Andrés Lima había preparado a
los actores mediante visitas con pacientes
reales en el Sanatorio Esquerdo y con las recluidas en una
prisión de mujeres.
Es una potente fábula política, sobre la
autodestrucción de las revoluciones y el conflicto eterno
entre los
extremos que representan el furibundo Marat, carnicero por la justicia,
y Sade, que se interesa solamente en la sensualidad y tortura
exquísitamente pero sólo en su
imaginación.
Poesía
Darío, Rubén. Antología
poética. Selección, estudio preliminar y notas de
María Isabel Siracusa. Buenos Aires: Editorial
Kapelusz, 1973.
Félix Rubén García
Sarmiento (n. Metapa [hoy Chocayos] Nicaragua, 1867; m.
León, Nicaragua, 1916), adoptó el apellido
Darío (del apodo de un tatarabuelo) a los 12
años, a publicar sus primeros versos. Esta
antología incluye selecciones de Azul (1888,
Valparaíso, Chile), "obra que
señala una franca renovación literaria que se
afirmará en obras posteriores", Prosas profanas
(1896, Nicaragua), "culminación del movimiento renovador y
condensacion de las modalidades del modernismo", Cantos de
vida y esperanza (1905), Poemas de
otoño y muchos otros poemas. Son hermosos, de una
cierta rigurosidad de sonidos combinada con una gran libertad de
pensamiento. De pronto me he apropiado (es decir, he aprendido recitar)
sólo uno, "Canción de otoño en
primavera," que debe ser de este último nombrado, Poemas
de otoño, cuando ya podía decir,
"Juventud, divino tesoro / ¡ya te vas para no volver!" Buen
ensayo crítico de la letrada Siracusa.
Loynaz, Dulce María.
Melancolía de Otoño.
Poesía. Pinar del Río (Cuba), Ediciones
"Hermanos Loynaz": 1997. Edición financiada por el Excmo.
Ayuntamiento de Jerez de la Frontera, España. 92
pp.
La poeta nació en 1902 y murió
91 años más tarde, sin nunca abandonar su
residencia en La Habana. Pero "calló" su pluma
después de 1959, y no se volvía a saber de ella
hasta que, en 1992, recibió el Premio Cervantes de
España. Ahora en Cuba están publicando todo lo
que encuentren de ella, incluyendo estos versos juveniles.
Aquí hay uno de los más simpáticos, un
comentario anticipado, quizás, sobre la burocracia literaria
que la llevaría años más tarde a
callarse:
Hay gente que si pudiera,
arrancaría los rayos
de la luna, para
amarrarse Los zapatos.
(Vea también mi ensayo sobre ella y sobre
la industria del libro en Cuba, en Linnaean Street,
spring 2000.)
|